Libros y Cuentos de Ren Ping Sheng
Renací Por Amor, Morí Por Odio
Mi hermana Elena siempre obtenía lo que quería, sin importar a quién pisoteara, mientras yo, Sofía, la sombra silenciosa, vivía a la deriva bajo el desprecio de mi madre. Una noche, encontré a Elena chateando con Ricardo, mi exnovio, a quien mi madre odiaba, pero Elena recibía en secreto. Intenté advertirle sobre el temperamento de nuestra madre y su obsesión por la reputación, pero ella respondió: "Ricardo es solo una diversión, un juego. Cuando me case, seré la virgen más pura que cualquier millonario haya visto." Meses después, Elena encontró a su millonario, Luis Carlos, pero su vida imprudente la llevó a una infección. En lugar de asumir la responsabilidad, me culparon a mí. "¡Tú tienes la culpa! ¡Sabías lo de Ricardo! ¡Querías arruinarme!", gritó Elena, mientras mi madre me señalaba con odio. El dolor en mi corazón era insoportable. En medio de la histeria colectiva, mi madre y Elena me empujaron, mi cabeza golpeó la mesa de mármol. Morí, llevándome un odio profundo. Pero desperté. La luz del sol entraba por la ventana de mi antigua habitación, y el calendario marcaba dos años atrás. El día en que Elena conoció a Luis Carlos. "¡Tú tienes la culpa!", escuché la voz de Elena. Me toqué la nuca, pero no había herida. Solo mi piel. Había regresado. El pánico se convirtió en una furia helada. Esta vez, las cosas serían diferentes. No sería la víctima. Nunca más.
Cinco Años De Mentiras
Durante cinco años, Mateo dedicó su vida a Elena, la mejor amiga de su difunta madre, quien, tras un supuesto accidente, quedó postrada en una silla de ruedas. Él, un joven aspirante a chef, pausó sus sueños para cuidarla, enamorado en secreto, soportando sus caprichos y excentricidades. Pero una noche de tormenta, un diluvio en la Ciudad de México, al regresar con sus "medicamentos especiales", una risa furtiva lo detuvo en la puerta. Era Elena y su amiga Sofía, y las palabras que escuchó ahogaron su alma: "Claro que sí, todavía no he terminado, faltan las humillaciones. Hoy es la número noventa y nueve" . La parálisis de Elena, el sacrificio de Mateo, todo era una farsa, una cruel venganza por algo que ocurrió cuando él era solo un niño. ¿Un niño? La culpa. El nombre de Rodrigo. "Ese mocoso tuvo la culpa" , escupió Elena, "por su culpa, perdí mi única oportunidad" . Cinco años de su vida, borrados. Un amor convertido en cenizas. La llegada del "Dr. Ricardo" , un actor que remedaba al amor perdido de Elena, y el explícito desprecio de ser reducido a "el que ayuda" , la humillación de una reverencia forzada en el suelo sangrante, desató algo más oscuro. La ignominia de ser enviado al almacén, la traición definitiva en el callejón, donde fue brutalmente agredido en su nombre; Elena quería el castigo final. "Es la última vez" , susurró Mateo, con una voz helada en la noche. Borró a Elena de su vida. Borró el pasado. Se arrojó al vacío, no de un puente, sino de una vida de tormento para renacer de las cenizas. Con la ayuda de su tía Carmen, Mateo escapó a un nuevo mundo, sanando heridas y encontrando el verdadero amor en Camila. Pero el pasado no se rendía. Elena, ahora realmente paralítica, reapareció, persiguiéndolo, acosando a Camila, reabriendo viejas heridas. Fue el momento de la verdad. Mateo la confrontó, pero aquella "pobre víctima" se atrevió a confesar: "Te amo, Mateo" . La palabra "asco" fue la única respuesta a tanta depravación, a tanto tormento. Fue el final. Su última petición: "Desaparece" . La promesa de una vida nueva, sin sombras, en los brazos de Camila, mientras los fantasmas del pasado finalmente encontraban su propia justicia.
La Chica que Rompió el Juego
Mi plan era perfecto: le confesaría mi amor a Mateo Vargas, el chico más popular de la universidad, en una hermosa terraza que alquilé con mis ahorros. Pero justo antes de que llegara, mi teléfono vibró con una notificación de una aplicación desconocida, revelando una transmisión en vivo de mi terraza. Debajo del video, comentarios anónimos se burlaban: "¿Ya llegó la pobrecita?", "¿Cuánto creen que tardará en llorar?", y la peor de todas: "Leo es un genio. Usar al gemelo para la broma del siglo." Todo el amor que sentía por Mateo se convirtió en hielo. ¿Cómo podía la persona en la que más confiaba humillarme de esa forma cruel? No entendía por qué, no entendía ese nivel de maldad. Pero la rabia me dio una claridad que nunca antes había sentido. Cuando escuché sus pasos, apagué el teléfono y me volví con la sonrisa más dulce que pude fingir. El juego había cambiado. Y ahora, yo ponía las reglas.
El Diario de la Deshonra
Mi vida, la de Sofía de la Fuente, hija del legendario matador, era la envidia de todos, con un futuro brillante asegurado por mi inminente "casi perfecto 14" en la EBAU. Pero en la víspera de la publicación de esos resultados, Mateo y Valentina, dos almas oscuras, subastaron mi diario personal, desnudando mis secretos más íntimos ante la élite madrileña. Me vi obligada a desangrar la fortuna familiar pujando por mi intimidad, culminando con la apuesta de mi nota perfecta que, una vez perdida, se convirtió en un humillante cero absoluto, dejando mi nombre en el fango y a mi familia en la ruina. La traición insoportable y la vergüenza aplastante me llevaron al borde del precipicio, sumida en una desesperación que solo se vio interrumpida por una epifanía helada sobre las verdaderas reglas del sistema que me había destruido. Y entonces, de repente, abrí los ojos para encontrarme de nuevo en mi cama, dos semanas antes del examen de la EBAU, renacida con un único propósito: ejecutar una venganza tan implacable como elegante.
