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Follando con el Jefe

Follando con el Jefe

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Acerca de

Contenido

Mauricio Rinaldi no busca una relación estable a pesar de su edad, de hecho le gusta mucho la soledad de su hogar, por esa razón nunca en su vida había llevado a alguna de sus amantes a su casa, ya que este era un santuario. Todo cambia en su vida cuando es contratada una empleada nueva debido a que sus otras dos no cumplían correctamente sus funciones en la casa. Esta chica lo cautivo desde el primer momento que la vio salir por la puerta, todo su cuerpo se excito tan solo ver esa cara de inocencia y aquel cuerpo tan natural. Cansado de follar con modelos, plásticas y falsas. Pero al ver a Amber todo cambia en su interior, desde ese primer instante deseo a morir a esa mujer. Su ambición era tan grande que se ideo un plan para poder tenerla a ella sola en su casa y llevarla a la cama. Follaba con Amber en cualquier momento, mancillando ese cuerpo virginal que lo ponía cada vez más adicto, pero de lo que no se estaba dando cuenta este pervertido millonario era que su obsesión por ella estaba tomando otro rumbo diferente. El camino del amor se hacía paso y él se adentraba sin darse cuenta de que lo estaba haciendo.

Capítulo 1 Follando con una modelo

Aquellas gotas de agua se deslizaban por ese increíble y formidable cuerpo blanquecino, pero a la vez bronceado, provocando que el interior de su boca se volviera agua. Los fieros pálpitos de su coño la estaban volviendo loca.

Era increíble lo que podía experimentar con tan solo ver ese cuerpo masculino ante ella. Se sentía tan excitada y ni hablar de las ganas que tenia de colarse en ese cuarto de baño sin llevar ni una sola prenda de ropa encima.

La silueta masculina y poderosa de su jefe la enloquecía al punto de sentir que sus pantaletas se humedecen debido a sus fluidos vaginales. Gracia muerde sus labios al mirar cuidadosamente a Mauricio por una pequeña abertura de la puerta.

El rubio se encontraba duchándose con la puerta medio abierta y justamente ella había entrado en su cuarto para entregarle un traje que ordeno que le subieran a su habitación. La joven fisgona al escuchar el sonido de la ducha sintió mucha curiosidad.

Luego de dejar el traje cuidadosamente acomodado sobre la cama, camino hasta la puerta y fue cuando se fijó que su jefe tomaba una ducha, las puertas de cristal se encontraban abiertas permitiéndole a la morena apreciar la figura desnuda de ese hombre.

Gracia muerde sus labios en señal de gusto, ella estaba completamente enamorada de Mauricio, era un hombre atractivo y extremadamente varonil. A sus 40 años era un hombre que le podía mojar las pantaletas a cualquier mujer.

Con ese cuerpo tan definido a ella se le hacía agua la boca una vez más, en ese instante a ella le provocó sacarse toda la ropa para meterse en la ducha con él y coger toda la mañana hasta que su coño le escociera.

Gracia lo observa con ojos de deseo e imaginándose como seria follar con su jefe todo un día. Era su sueño más anhelado, tenerlo todo para ella era lo que pedía a diario. Que él se diera cuenta de su presencia tomándola a la fuerza para coger sin tabú.

—El maldito está como quiere —musita para no ser escuchada.

En eso ella observa que él cierra el grifo de la llave disponiéndose a darse la vuelta, es cuando la morena se aleja de la puerta para salir despavorida de la habitación… al salir al corredor siente que su corazón palpita frenéticamente.

Mira la puerta entre abierta por encima de su hombro y suspira, era una tonta al pensar que Mauricio Rinaldi se fijaría en una chica como ella. Bien sabía que solo ligaba con mujeres mayores, de esas que solían aparecer en las revistas de cotilla.

Las famosas modelos de figura esbelta y talla cero…

Jamás se le vería involucrado con una simple empleada doméstica, y menos en una como ella que no tenía donde caerse muerta. Solo le quedaba soñar con follarse a ese hombre en sus sueños.

Nadie podía quitarse ese derecho…

[…]

Mauricio abandona el cuarto del baño completamente desnudo y mojado mientras seca su cabello con una toalla, el rubio echa un vistazo hacia la cama fijándose que su traje se encontraba sobre el colchón, luego gira el rostro hacia la puerta notando que estaba a medio cerrar.

Sin embargo entendió que una de las empleadas había subido, o mejor dicho Gracia. El CEO procede a avanzar hacia la cama para vestirse y salir hacia su oficina. Esa mañana tenía mucho trabajo pendiente.

En cuanto estuvo listo, baja al piso de abajo observando que Gracia serbia el desayuno en la mesa. El CEO se encamina hasta la misma percatándose de que ella al verlo se tensa.

—Buenos días señor Rinaldi.

—Buenos días —saluda seriamente tomando la taza con café.

—¿Se le ofrece otra cosa?

—Ya puedes irte.

Mauricio empieza a tomar su café sin siquiera mirar a Gracia.

[…]

En su oficina se encontraba metido en su ordenador cuando su secretaria toca la puerta, segundos después ingresa.

—Señor Rinaldi, tiene una visita —el CEO levanta la vista.

—No espero a nadie.

—Es la señorita Thomson.

El CEO hace un gesto para que la hiciera entrar en su oficina, reclina su cuerpo hacia atrás y espera a que ella ingrese en su oficina… en cuanto ve a la rubia sonríe de medio lado.

—Rebeca, que sorpresa verte aquí.

—No podía esperar verte esta noche, me atreví a sorprenderte esta tarde —le dice mientras camina hacia él contoneando su cintura de manera provocativa.

—¿Ah sí? —Mauricio frunce el ceño al mirar que ella se acerca a su escritorio.

—No deseaba que me dejaras plantada —añade con voz seductora.

En eso la rubia empieza a aflojar el nudo de su abrigo, Mauricio mira atentamente sus movimientos sintiéndose excitado. En lo que ella descubre su cuerpo el CEO se percata de que Rebeca solo utilizaba una hermosa lencería debajo de aquel abrigo.

—¡Eso sí que es una sorpresa!

—¿Sorprendido? —le dice ella al mismo tiempo que se despoja del abrigo, el mismo cayo en el suelo para luego ella dar un par de pasos hasta quedar a poca distancia del rubio —. He venido por todo el camino con muchas ganas de verte.

—Eso puedo verlo.

El rubio la toma por la cintura mientras que admira aquellas diminutas prendas de ropa interior que usaba. El cuerpo de Rebeca era perfecto, su silueta era exquisita, todo estaba en su lugar.

El CEO aproxima a la rubia hacia él para terminar sentándola sobre su regazo, ella se sienta a horcajadas restregándole sus senos contra su pecho.

—Quiero follar en tu oficina Mauricio —musita contra sus labios, la rubia los lame al mismo tiempo que introduce las manos por debajo de su saco —. ¿Quieres coger conmigo?

Las manos de Rebeca fueron descendiendo poco a poco por su pecho hasta llegar a la altura de la pretina de su pantalón. Seguido de eso, la joven modelo baja la cremallera del CEO y osadamente introduce una mano por la abertura.

En cuanto siente la dureza del pene de Mauricio sonríe con picardía.

—Justo como imagine que reaccionarias —ella muerde sus labios para luego aproximarse a los de Mauricio, al cabo de besarlo Rebeca empieza a frotar el pene del rubio.

—¡Ahh! —lo oye gemir contra sus labios lo que incrementa las ganas de la rubia.

Afianza el beso al mismo tiempo que aprieta la polla de Mauricio lo que provoca que el CEO apretara el culo de ella.

—¡Ahh! Siii…

Con algo de desespero ella libera su cuerpo del pantalón, como puede se lo baja hasta conseguir ver la enorme erección del rubio. Rebeca se arrodilla en medio de sus piernas hasta inclinarse hacia la muy excitada polla de ese hombre.

Sujetándola por la base del mismo acerca la boca al glande y empieza a chupar y lamer el líquido transparente que brota de la abertura de la uretra.

Mauricio inclina la cabeza hacia atrás mientras que disfruta de aquella mamada, Rebeca era muy buena cuando se trataba de chuparle la polla, no lo negaba, era increíble. Gime muy bajo cuando siente que ella empieza a introducir toda su polla dentro su cálida boca.

Aquello lo llevo a sujetarla de la nuca para hacerla bajar un poco más, podía escuchar el húmedo sonido de su boca y su lengua contra su polla. Esa mujer le estaba devorando el pene y le encantaba que lo hiciera.

Baja la mirada para verla como introduce ágilmente su polla en su boca succionándola deliciosamente. Gime al mismo tiempo que muestra una expresión de placer en el rostro, el placer que estaba sintiendo era descomunal.

De pronto Rebeca se detiene y es cuando él aprovecha para ponerse en pie, hace girar el cuerpo de la rubia el cual termina recostado sobre su escritorio. El culo de la modelo queda en lo alto provocando al CEO de manera peligrosa.

—¿Has venido por una buena cogida? —musita contra la oreja de la rubia mientras que la sujeta de su cabello.

—Sí, he venido para eso.

—Entonces, ¿me vas a permitir hacer lo que yo quiera? —para ese momento gruñe.

—¿Qué quieres decir? —pregunta con dudas.

El CEO separa las piernas de la modelo con su rodilla, luego sujeta su polla percibiendo que por la ranura de la uretra brotaba una gota de sus fluidos.

—¿Mauricio? ¿Qué vas hacer? —el rubio hace a un lado las pantaletas de ella y de manera inmediata empieza a frotar el centro de su coño.

Rebeca estaba muy húmeda, sus dedos se empaparon rápidamente con los fluidos de su cuerpo. Su vagina estaba muy mojada y los labios internos levemente hinchados, frota los mismo de manera lenta provocando que ella arquera un poco más la espalda.

Sujeta a la modelo por el cabello inclinando su cabeza hacia atrás, nota que se encontraba muy excitada y dispuesta a todo. El CEO abre la gaveta a su izquierda para sacar un preservativo que rápidamente se coloca.

Masturba un poco más el clítoris de la modelo oyéndola gemir contra la mesa de su escritorio, ella se aferró al borde de la mesa al mismo tiempo que eleva el culo sabiendo lo que se avecinaba luego.

Mauricio lleva su polla hacia el culo de Rebeca, pero en vez de penetrar su coño, empieza a meter su polla en el pequeño orificio de su ano.

—¡Ahhh! Mauricio, espera un momento… —Rebeca objeta puesto que no esperaba que follaran por el culo.

—Has dicho que estabas dispuesta a todo —rezonga con voz pastosa mientras va adentrándose poco a poco dentro de su culo.

—Sí, pero… ¡ahhh! —jadea al mismo tiempo que se aferra al escritorio.

—Abre más las piernas, Rebeca. Se buena.

—Mauricio —jadea casi sin fuerzas.

El CEO fue metiendo su polla cada vez más hasta que consigue penetrarla por completo, sujeta a Rebeca por el cabello para inclinar su cabeza hacia atrás, ella respiraba con fuerza más sin embargo no le pedía que se lo sacara.

Entendió que ella deseaba que continuará fallándosela por el culo, empezó a menear su pelvis contra el trasero de la rubia lentamente disfrutando de la estrechura de su interior. Aprieta la cintura de ella mientras embiste su ano.

—¡Ahhh! ¡Ahhh! —ella empezaba a gritar.

—Guarda silencio, estamos en mi oficina —le advierte, aunque sospechaba que ya era muy tarde. Ademas su secretaria conocía bien sus andanzas.

Baja la mirada para ver como su pene entra y sale del ano de Rebeca lo que incrementa febrilmente su excitación. Cierra los ojos al mismo tiempo que muerde sus labios, oyendo a Rebeca jadear y sintiendo su polla muy apretada el CEO estaba aún paso de correrse.

Lleva su mano al coño de Rebeca sintiendo que ahora estaba más abultado que antes, tan lubricado y baboso que empezó a frotar sus labios vaginales entre tanto seguía fallándosela por el culo.

Inclina la cabeza hacia abajo observando la piel blanquecina de esa mujer toda sudorosa, las gotas de sudor de frente caían sobre su espalda, sin embargo no se detuvo hasta que sus dedos empezaron a empaparse más de la cuenta.

Rebeca estaba obteniendo su orgasmo, derramándolo entre su mano al sentir aquella delicia entre sus dedos el CEO se libera por completo y termina por correrse.

—¡Ohhhh! —jadea con ganas al sentir como su polla explota dentro del culo de ella.

Aprieta la cintura de la rubia con ambas manos entre tanto continua entrando y saliendo de su cuerpo lentamente. Echa la cabeza hacia atrás luego de haber terminado, con la respiración agitada el CEO vuelve a la realidad.

Mira a la rubia aun acostada sobre su escritorio y es cuando extrae su polla de su culo, en ese momento la oye soltar el aliento.

—¿Qué mierda, Mauricio? Es la primera vez que cogemos por el culo, ¿te has vuelto loco? —intenta incorporarse, pero le cuesta un poco.

—Has venido aquí por una buena cogida, ¿no es así?

—Sí, pero no para que falláramos por el culo —se queja mientras endereza su cuerpo maltrecho.

—No oí quejas.

Ella lo mira con asombro, él se dirigía al cuarto del baño como si nada hubiera pasado. Llevaban muchos meses cogiendo y tanto que se cuidó para que no se la follara por el culo y para nada.

BIENVENIDAS MIS BELLAS LECTORAS, AQUÍ LES DEJO UNA NUEVA HISTORIA PICANTE. QUE LA DISFRUTEN NIÑAS.

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