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Erica una mujer que trabaja en el caño y que vive con total normalidad. Tiene que enfrentar de la noche a la mañana un embarazo, no buscado, amor y grandes misterios de la familia de Lautaro, el padre del bebé. Por tentativas de muerte hacia ella, la obliga a investigar por su propia cuenta el pasado de su pareja. Sin pensar que cada hallazgo tiene su consecuencia y por lo tanto peligra la vida junto a su hijo y la fortuna de Lautaro.
Me levanto con pocas ganas, como siempre, de empezar el día. Si fuera por mí me quedaría todo el día en la cama pero solo los lunes puedo hacerlo, hoy es viernes.
Me hago un café y escucho los perros de mi vecino ladrar como todas las mañanas. Siempre le llega un paquete de mercado libre, no tienen mucha plata por lo que me entere con las chusmas del barrio, me gustaría saber que compra.
Me ducho para despertarme del todo y me arreglo para ir al gimnasio. No tengo un cuerpazo de noventa sesenta noventa, pero soy una chica se podria decir aceptable para la sociedad y el mundo del show.
Soy morena, ojos color café, mis pechos tipo melones, mis caderas son un poco anchas pero con un trasero que cuando lo muevo se vuelven locos. Mido un metro con sesenta centímetros tengo piernas largas que es lo que más me gusta. Tampoco estoy tan mal. Si tengo autoestima alta, por ahí baja, pero siempre me enamoro de mi cuerpo.
Hago localizado una hora. Media hora de aparatos. Me encanta sentir la adrenalina en mi cuerpo. Me ducho en el gimnasio y me voy a comprar para toda la semana.
Mi vecindario no es tan malo me gusta es cálido pero hay que tener cuidado con las chusmas, pero se sobrellevarlo, digo lo que quieren escuchar y quedan contentas.
Me cocino un poco de fideos con queso y un poco de pollo. Dejo todo para lavar más tarde, pero como siempre pienso en el quilombo que queda y prefiero limpiarlo en dos minutos. Subo a mi habitación y me tiro en la cama. Me duermo un ratito, cuando subí eran la una y cuarto del medio día, tengo tiempo. Al sentir el cansancio, mis párpados se cierran en cuestión de segundos.
Entré en una casa muy hermosa, aunque si era muy moderna, se me hace que ya había estado en un lugar así pero no sé bien en donde o cuando. Me dirijo hacia una puerta que se ve una luz tenue.
Al entrar veo una cama grande y un hombre durmiendo. De lejos se vio que es de contextura grande, el pelo color negro.
Con curiosidad y miedo, al acercarme lo veo mejor y su cara es hermosa. Es un hombre moreno, espalda ancha y se nota que trabaja sus músculos. Lo sigo observando y se despierta dejándome verle sus ojos color marrones oscuros. Su mirada es cálida, sus ojos brillan de admiración por lo que ve. Sentí como que ya tuvimos algún encuentro anteriormente.
Pensé: "tiene unos ojos muy bonitos".
Me sonrió como si me hubiera leído el pensamiento. Y en ese momento sentí un leve aleteo en mi abdomen.
A lo lejos escucho un sonido y quería ignorarlo para seguir viendo a ese hombre que me miraba con tanta dulzura como nunca antes.
Para mi mala fortuna la imagen se empezó a desaparecer poco a poco y me desperté por el sonido de la llamada de mi celular.
Con mala gana concurso.
- ¿Si? ¿Quién es?- con la esperanza de que nadie responda y poder seguir durmiendo.
- ¡Hola loca!. ¡Al fin responde! ¿Andas con alguien?- pregunta mi mejor amiga Sofía.
- ¿Qué pasa Sofía? Quiero seguir durmiendo...- tiene la maldita costumbre de llamar cuando duermo.
- ¡Para...! ¿Nena cuanto más piensas dormir? Son las ocho de la tarde.- su tono es de molestia.
- ¡QUE!- salté de la cama y me fije la hora en mi celular. Es cierto son las ocho. Tengo que bañarme y vestirme rápido. Espero que llegue a ensayar sino Paolo me mata.
- Te llamo mañana- le corto rápido, empiezo a arreglarme.
Como no llegue ni a comer compro un sándwich en el camino y me voy rápido al club. Lo bueno que me toma veinte minutos caminando y diez corriendo.
- Al fin llegas Erica Tolder... sabes que detesto las llegadas tardes y más cuando hoy están los hombres más ricos de toda Argentina, por lo tanto necesitamos ensayar para que salga perfecto- Paolo me mira con total molestia, pero por dentro, muy adentro, de su cuerpo delgado me ama.
- Si loco ya se pero quédate tranquilo que vas a ver que tu coreografía, en mi, queda perfecto- le guiño y me sonrío.
Como ya he estudiado el baile durante mis ratos libres no me cuesta memorizarlo. Ayudo con las otras chicas ya que bailamos en dúos.
Antonela es mi compañera de baile, no le interesa llevarse bien con todos. Pero en el baile tenemos química, así que depende en el ambiente que estemos es agradable y otras veces no.
- Vamos chicas a vestirse que ya son las nueve y media de la noche y dentro de treinta minutos empieza el show- Paolo nos avisa con toda la emoción, le encanta ver sus coreografías en vivo y ver la reacción de los clientes.
-¡Vamos chicas a romperla!- Doy ánimos como todas las noches y nos cambiamos.
El primer show la interpreto junto a Antonela. Mi vestuario es súper sexy pero cómodo para bailar en el caño. Uso un top que se ata por debajo de mis pechos, color blanco, una corbata que la pongo entre mis senos, una minifalda de colegiala de color rojo con negro, medias de red color negro y mi antifaz de color rojo con brillos con una peluca corta de color negro, para que no sepan mi identidad. Nos llaman el dúo Gold, ya que la mayoría de los hombres y mujeres que vienen a vernos son muy adineradas, viene de todas partes del mundo.
Y aunque en el club The Mask también se puede tener relaciones sexuales si la bailarina quiere, yo me dedico solo a bailar y nada más. No realizo shows privados.
Salgo del vestuario y me dirijo hacia atrás del escenario para ver si hay mucha gente y esta hasta reventar el club. Se escucha a los clientes pidiendo al dúo oro y yo emocionadísima por hacer algo que me apasiona.
Escucho como el presentador avisa por microfono a los clientes que el primer show va a comenzar.
- Señoras y señores, bienvenidos a otra gloriosa noche en el club The Mask. Van a ver el mejor número de todos. A dos preciosas bailarinas. ¡Aplaudan para el dúo Gold!- Julián, el presentador, se dirige hacia detrás del escenario.
- Hola preciosura no te vi antes de que ensayes. ¿Llegaste tarde?- me pregunta Julián con esa sonrisa burlona ya la misma vez seductora, que en realidad no le costó para hacer nadala.
- Si por eso no pude saludarte, pero hablamos mas tarde. Ya me toca- le digo apurada para ir detrás de la cortina, en el medio del escenario, antes que las abran.
- Si a ver cuando me toca a mí- habla por lo bajo Julián
Escuche lo que me dijo pero en este momento no podía hablar con él y aunque pudiera tampoco lo haría.
Nos acostamos un par de veces pero ya me dio la sensación de que lo que él quería era más que momentos de sexo.
Me acomodo en mi caño y Antonela en el suyo. Empieza la canción de nuestro show y abren el telón.
Cuando escucho la música me transformo, me muevo al ritmo, poniendo los pasos que Paolo nos enseñó. Me subo al caño y me muevo como una tigresa buscando a su presa desde un árbol y veo a un hombre moreno, por el reflector no veo su rostro.
Sentado en una mesa de la primera fila pero sé que me quiere devorar.
Me acerqué, subiéndome a la mesa me agache un poco para indicarle que me saque la corbata que estaba colocada entre mis senos y el excitado lo hizo. Cuando lo veo bien a los ojos me hizo acordar al hombre de mis sueños. Esos mismos ojos color marron que me decían todo, me quede hipnotizada y en ese momento me quede quieta mirándolo.
Sentí una palmada en el trasero y era Antonela que me hizo seña de seguir pero de forma atrevida y sensual, terminando con esa conexión.
Le guiñe al hombre que me dejo en estado de shock y seguí bailando hasta terminar nuestro número.
Cerraron el telón junto con la gente aplaudiendo y pidiendo más.
Fuimos hacia los camerinos, sin decirnos nada. Nos puede seguir algún cliente, se ingenian para esquivar a los de seguridad, y pedirnos nuestros números. No podemos armar escándalos.
Al llegar y cerrar la puerta, Antonela se acerca súper molesta.
-¿Me puedes decir qué carajo te paso? Allá tuve que improvisar porque te quedaste como una tonta en frente de ese hombre, nunca te paso algo así. Sabes que es súper importante seguir con el número aunque el cliente este súper bueno.- su enojo es más que evidente.
-Si está bien tienes razón, pero no me subas el tono.- le digo con total sinceridad, hasta yo me siento totalmente fuera de lo profesional.
Empiezo a quitarme algunos accesorios con frustración, no puedo creer lo que hice.
- Ahora no me sirven tu "tienes razón"- imitando mi voz- Tendrías que agradecerme que no quedaste como una imbécil delante de los que nos dan una gran propina. Que en ningún otro trabajo obtendrías- parece que se le está por salir las venas del cuello.
Estaba a punto de mandarla a la m*erda porque ella también tuvo un montón de equivocaciones y nunca se los recalque y por una mía se hace la mala.
-¡Bueno, Antonela te calmas! ¿O no te acordás de todas las veces que vos te equivocaste y bastante feo delante de un cliente? Y encima tuve que mentir y ayudarte. Si no ahora mismo estaría presa-con el tono de voz que le hable se dio cuenta que se está sobrepasando conmigo.
Con su expresión de odio, sin más nada que decirme, se dio media vuelta y se fue.
Respiro hondo, cerrando los ojos, para recordar esos ojos hermosos, su boca no tan gruesa que aun así tentaban demasiado y ese perfume tan rico. Pero ese momento se esfumó, Paolo entro al camerino y no me había dado cuenta hasta que tosió para llamar mi atención.
Se acerca un poco más y me mira con desaprobación y decepción.
-Paolo perdóname, sabes que yo nunca haría eso, pero realmente no sé lo que me paso y lo siento mucho. Te prometo que no se repetirá.- Espero que me digas algo porque lo que menos quiero es estar mal con él, es una gran persona.
- Esta bien bonita, pero si vuelve a pasar bailará Antonela sola- me dice con un tono de molestia y sinceridad.
Me tranquila, su amenaza es sin sentido, sabe que Antonela sola no puede bailar Ya terminé mi show, bailo solo una canción, me cambio y veo si esta todavía el hombre, pero no está se ha ido.
Saludo a todas y me voy antes de que Julián me encuentre, está presentando el siguiente acto.
Son las once de la noche así que me voy medio rápido a mi casa para ducharme, comer un helado mientras miro un poco de tele y luego a dormir para seguir soñando con ese bombonazo.
De nuevo soñé con él pero esta vez me pidió que le baile y le de caricias, que con mucho gusto se lo cumplí. Lo que me hacia estremecer su toque, se sintio tan real que parecio que estuvimos juntos toda la noche.
-Preciosa... realmente sos única- me decía con una voz cargada de lujuria y una mirada que demostraba sus ansias de comerme
-Son tus manos que saben cómo tocarme y eso me vuelve loca- me estoy controlando. - Te tendrías así toda la noche mi bombonazo- Realmente me encantaría.
Por lo lejos escucho un sonido.
-Ignóralo y quédate conmigo, te voy a complacer todo lo que quieras- me señala su gran pene ya mí se me hacia agua la boca y mas también.
-Si quiero todo lo que me propongas- mientras le pedía mas lo empezó a ver borroso.
Me despierto sobre exaltada por el ruido de la alarma de mi celular. Con bronca, estaba super el sueño y con ganas de que sea verdad.
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