img Maldición Alemana  /  Capítulo 2 01  | 2.63%
Instalar App
Historia
Capítulo 2 01
Palabras:2696    |    Actualizado en:18/05/2021

Llegaron al pueblo buscando lo que siempre les perteneció: nuestro miedo.

CAPÍTULO 1

Miedos que paralizan el cuerpo.

ARZAYLEA BROWN

POV.

¿Jagger, tequila o, vino?

A pesar de que hacer las compras era lo mío, amaba hacerlo, no podía evitar sentirme un poco confusa frente a la gran variedad de licor en el autoservicio. Tuerzo mis labios no muy convencida mientras observo todo intentando no parecer más idiota de lo que normalmente soy.

¿Freeze, cerveza o, whisky?

Solía ir de compras antes que mis mejores amigos —Catryn y John—, vinieran a casa. Sin embargo, al estar frente a la variedad mi mente se ponía en blanco. Lo mío definitivamente no era el licor pero a mis amigos les encantaba por lo cual llevar algo no debería ser malo.

¿Vodka, Ron o, ginebra?

Dios, que inútil era para decidirme.

Estaba por sacar mi móvil y llamar a Catryn para que me diga que llevar, sin embargo, alguien se coloca a mi lado, quedando frente a la estantería y habla, sin despegar la vista de los licores.

—¿Puedo hacer recomendaciones?

La voz dura con pronunciamiento extraño me hace tensarme al instante, al alzar la cabeza veo rápidamente a un hombre allí. Su cabello negro perfectamente peinado hacia atrás con gel contrastaba muy bien con su piel muy clara, sus ojos eran tan negros que me sorprendían y aterraban me miraban con detenimiento. Una sonrisa de boca cerrada en sus carnosos labios rosas lucia no cálida, ni sincera, sino que maliciosa.

—¿Qué?

Él vestía con una camiseta negra y pantalones del mismo color, podía ver como tenía todo su cuello completamente tatuado hasta su mandíbula y que sus brazos también estaban en mismo estado.

—Si puedo hacerte una recomendación. Te veo indecisa.

Sonaba divertido por dejarme boquiabierta, no pude evitar sentirme confundida ante él aunque ya hubiera explicado que sólo quería darme una sugerencia. Nunca lo había visto en el pueblo y eso era extraño, alguien tan atractivo como él tendría buena fama entre las mujeres de aquí.

—Claro. —Le di una sonrisa boca cerrada para luego ver la enorme estantería.

Él coloca las manos entrelazadas detrás de su espalda y ve la gran variación.

—Lástima que no tienen licor del que suelo tomar. Pero sugiero Jagger, aunque bourbon jamás será rechazado.

—Estoy cansada del Jagger, suele emborracharme rápido así que prefiero el bourbon. —Reí mientras extiendo mi mano y cojo una botella, me eche hacia atrás poniéndola en el carrito de compras lleno de idioteces. —Gracias... Mmh.

—Edwin. —Dijo rápidamente al ver mi duda. —Soy nuevo en el pueblo.

—Veo que la temporada ha traído a muchos nuevos —Comenté comenzando a caminar por las filas, él aún con las manos entrelazadas en espalda sigue mirándome atentamente, queriendo continuar la conversación.

—Extraño. ¿Hay muchos nuevos? Este pueblo es tan pequeño.

—Si. Pero ha venido otra familia según los rumores. Créeme que luego escucharás como hablan, los tienen como si fueran diablos. —Tuerzo mis labios —¿También has llegado con tu familia? Dos familias en un mes es mucho.

Él tarda en contestar, sin embargo, lo hace.

—Si. Una pequeña familia. —Suelta una risa nasal y yo sonrío deteniéndome frente a otra estantería, pero esta vez de mermeladas. Tenía una jodida adicción con ellas. —¿A qué se debe la tan mala reputación de la otra familia?

—Sin ofender, pero no soy la indicada para esta conversación. Jamás los he visto o hablado con ellos.

—Supongo que dicen cosas muy malas de ellos.

—Mmm...

Mi teléfono interrumpe en cuanto comienza a sonar, le regalo una mirada de disculpas a Edwin y atiendo al ver como era John, mi mejor amigo.

—¡Arzaylea, estamos fuera del autoservicio! —John exclamó apenas la llamada comenzó. —Apúrate que ya quiero llegar y emborracharme.

—Ya, ya, gracias por venir a recogerme. Ya iré

—Bien, apúrate porque realmente Catryn comienza a molestarme parece una babosa insoportable.

—¡Hey escuche eso! —Grita Catryn a lo lejos

—Bien, bien... Yo ya iré.

—¿Puedes traer algo de licor? —Su tono de voz sonó cómplice, quise reírme ante ello.

—Si, John, llevo bourbon.

—¡Bourbon! Mejor apúrate que ya quiero emborracharme.

Al colgar, alce mi cabeza a ver a Edwin sin embargo él ya no se encontraba. Fruncí mis cejas notoriamente y luego niego con la cabeza, quizá debía irse también. Tomó dos potes de mermelada y luego me dirijo a pagar todo.

Al llegar, veo como Edwin compraba una botella de un licor que no reconozco. Camino hacia él con la intención de también hacer fila sin embargo al posicionarme a su lado llevo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y él ante el movimiento me observa de reojo

—Lo siento, había llamado mi mejor amigo y luego no te he visto.

Edwin frunce sus cejas notoriamente y me mira como si fuera un alienígena, completamente confundido y horrorizado.

—Disculpa, ¿Te conozco?

¿Qué? No había pasado ni cinco minutos de que me ha recomendado bourbon y ya se había olvidado

—Mm, hemos hablado recién.

—Te equivocas. —Negó, y le extendió un billete a la cajera.

—Si. Te llamas Edwin —Insistí.

Él suelta una risa y luego niega repetidas veces con la cabeza, acepta el vuelto y lo guarda antes de agarrar la botella y mirarme.

—No sé qué alucinación tendrás, guapa. Pero yo soy Derek.

Dicho eso, se gira sobre sus talones y sale del lugar. Confundida me quedé mirando por donde se iba y no pude evitar pensar en el cambio de personalidad tan repentino.

Niego con la cabeza y terminó de comprar para luego caminar hacia mis amigos. Al llegar noté como John tenía la mirada fija hacia el autoservicio escondiendo un poco su cuerpo detrás un faro de luz. Catryn estaba agachada y escondida detrás de un cesto de basura mirando todo con detenimiento, también mirando hacia la misma dirección.

—¿Qué hacen? —Pregunté detrás de ellos, haciendo que brincaran de sorpresa.

—¡Casi nos matas del susto, tonta! —Exclamó Catryn en un susurro llevándose una mano al pecho soltando un suspiro abrumado —Estamos espiando.

—¡Shh, tonta! —Chillo John —Intento leerles los labios.

Catryn rápidamente vuelve a girarse a ver donde veían y tira de mi brazo para me esconda detrás del poste de luz donde se encontraban cinco personas, aunque todas estaban de espaldas

—¿Quienes son? —Pregunté en un susurro

—Los cinco hermanos Schwarz. —Contestó John. —Deben ser ellos, tienen pinta de mafiosos y son nuevos.

Ah, la nueva familia.

Alce mi vista a verlos, todos llevaban abrigos que cubrían casi todos sus cuerpos y sus cuellos, sin embargo, uno que sostenía una botella de licor se la extendió a otro de ellos para que la sujetara y entonces se giro un poco a colocarse el abrigo ya que era el único con camiseta. Fruncí mis cejas notoriamente viéndolos y entonces reacciono ¡Era Edwin! ¡Derek! ¡Como sea!

Éste parece sentir nuestras miradas sobre él ya que levanta la mirada y observa para todos lados, en cuanto sus ojos caen sobre nuestros lugares rápidamente Catryn se hace para atrás escondiendo su cabeza tras el cesto de basura y John intentando también hacerse para atrás y esconderse se golpea su cabeza contra el poste causando un gran estruendo, suelta un gemido ahogado antes de finalmente esconderse junto a nosotras.

—¿Nos ha visto? —Preguntó John con miedo.

Se ha roto la cabeza, pobre.

—No lo se, pero con el golpe que te has dado es imposible que no te haya visto. —Susurre, escondiendo mi cuerpo.

Seguro nos ha visto, nadie puede no darse cuenta de las dos personas escondidas detrás de un diminuto cesto de basura y otra escondida detrás de un pequeño fino faro.

—¿Corremos? —Catryn parecía realmente asustada

—No somos niños, no vamos a correr. —Susurre con firmeza —Salgamos de aquí dignamente.

—No puedo —John contestó. — No me puedo mover, estoy asustado.

John y su estúpida parálisis cuando tiene miedo.

—¡No los hubieses espiado!

—¡Pero llaman mucho la atención!

Nos callamos cuando unos zapatos negros de cuero se posicionan frente a nosotros, siento que me tenso al completo viendo aquellos zapatos y luego, viendo como comienzan a aparecer más zapatos detrás. John y Catryn se aferran a mis brazos en cuanto también notan lo mismo.

Siento la bilis subir por mi garganta con prisa en cuanto mi vista viaja desde sus zapatos hasta sus pantalones, luego a su abrigo, subiendo hacia su cuello donde sus tatuajes se podían ver a pesar del abrigo, y su sonrisa maliciosa volvió a dirigirse hacia mí.

Mi mirada viaja en los cuatros chicos detrás de Edwin-Derek, quienes parecen haberse coordinado para estar detrás de ellos; dos de cada lado.

Todos nos miraban.

Y nosotros nos encogimos sentados en el suelo contra del farol y cesto de basura. Trague en seco rápidamente con miedo.

—¿Buscaban algo con la vista, jóvenes espías? —Cuestiona Derek-Edwin. Sin dejar de sonreír.

—En absoluto. —Respondió Catryn rápidamente —Solo se nos ha caído el anillo, y lo buscábamos.

—Anillo...—Murmuró pensativo. Se giro un poco hacia los otros jóvenes —¿Hermanos acaso han robado o visto el anillo de la joven espía? —todos negaron. Derek-Edwin acepta levemente con la cabeza girando a vernos de vuelta. —Si mis hermanos no han visto nada ¿Por qué nos observan a nosotros?

Catryn tartamudea.

—N-No los espiábamos.

—¿No? —Repitió, frunciendo sus cejas —Es que he escuchado que lo decías tú. Cito: "Casi nos matas del susto tonta, estábamos espiando" —Su mirada viaja hacia John y cae en él —Cito: "Shhh tonta, intento leerles los labios".

Entonces siento un líquido mojar mi trasero del lado izquierdo, frunciendo mis cejas miro como comenzaba a aparecer un líquido un tanto amarillento y salía de los pantalones de John quien también estaban mojados. John al darse cuenta de que lo había notado me mira con cara de pocos amigos.

¿¡Se ha hecho encima!?

—Eso es imposible que hayas escuchado. —Contraataca Catryn.

En estos momentos era nuestra heroína. La única que podía hablar.

—Jóvenes espías, créanme que nada es imposible para los Schwarz. —Derek-Edwin alza sus manos señalando su eje, donde sus hermanos se encontraban en silencio mirándonos.

Catryn ya no supo que decir, se quedó boquiabierta pensando en que hacer, la conocía y siempre tenía grandes contestaciones, pero solía ponerse en blanco a veces y eso era lo que le estaba sucediendo.

John se había hecho en sus pantalones —tan literal que duele—, y no creo que ni si quiera pueda moverse de su lugar. Estaba aferrado a mi brazo como sanguijuela. Y no lo culpaba, el ambiente era tenso y la oscuridad rodeaba nuestros cuerpos.

Los cinco hermanos acusados de homicidio desde hace años, liberados por falta de pruebas, se encontraban frente a nosotros rodeándonos. Ni siquiera si diera una buena patada en su entrepierna podría escapar, me sujetarían los demás.

¡Di algo estúpida!

Trago en seco sin saber que hacer, estaba temblando y no justamente por frío así que solté lo primero que venía a mi mente.

—Rarito de mierda.

John al instante gira su cabeza al estilo exorcista a verme con los ojos tan abiertos que debían dolerle, me miró como si dijera "¿Tú quieres morir o qué?".

—¿Qué? —Soltó una bocanada de aire, completamente desorientado.

Inhale profundamente para aceptar con la cabeza, no podía echarme para atrás ahora.

—Rarito de mierda. —Repetí.

Uno de los hermanos Schwarz hace dos pasos hacia mí, completamente cabreado. Tenía su cabello negro alborotado con ligeros rulos y un cigarro a casi terminar sobre sus labios, sus ojos eran negros también y su piel clara pero no tanto como Derek-Edwin. De hecho, parecía bronceado.

Es detenido por el de su izquierda quien alza su mano y lo detiene colocándola en su pecho. Sr. Violencia se detiene en seco, pero me miraba como si me dijera "estas muerta, niña".

Quien lo detenía era el que parecía ser más chico, tenía fracciones en su rostro de adolescente a pesar de que tenía la estatura alta como todos sus hermanos que si parecían adultos. Me sentí extraña al verlo, sus ojos contaban con heterocroma, la mitad de su ojo derecho era claro, como un celeste o quizá esmeralda.

—Déjala, Becker. —Dijo Derek-Edwin. —Es solo una cría

Así que Sr. Violento se llamaba Becker.

—¿Por qué crees que soy rarito? —Preguntó volviendo a centrarse en mi.

—Eres tú el que dice ser Edwin para luego decir ser Derek, y luego asegurar ser capaz de lo imposible junto a tu escuadrón de hermanos mientras asustan a tres chicos contra un cesto de basura y uno de ellos hasta se ha hecho encima.

Vómito verbal. Genial.

—Es que te has confundido, guapa. Edwin allí esta.

Y mi mirada viaja a su lado, donde noto que se encontraba Edwin allí parado. Las mismas expresiones, la misma ropa, los mismos tatuajes... ¡Gemelos! ¿¡Cómo no pude darme cuenta de que tenia otros tatuajes en el cuello!?

—Eso no implica en que tú y tu escuadrón de hermanos no nos estén molestando.

—¿Te asustamos, cariño? —El tal Becker preguntó cruzándose de brazos con una mirada divertida

—No. Intimidan. —Contesté alzando una ceja.

—Nadie aquí evita a que se vayan, guapa. —Derek arquea una ceja.

Tense mi mandíbula, sostuve las bolsas y luego jalé de mis amigos para ponernos de pie. Y con el orgullo un poco dañado, caminé lejos de ellos. Pero Becker y el de ojos heterocroma me detuvieron cerca de poder salir. Cerré mis ojos y meneé mi cabeza ligeramente con fastidio. Son unos bravucones.

—¿Saben quien es mi padre? —Chilló con fastidio Catryn, que sus baterías para discutir ya parecían haberse recargado. —¡El Alguacil!

—Bueno Joven espía, le darás trabajo contándole esto. —Derek la miro fijamente —¿No, guapa? —Y entonces me mira.

—Creo que tu amigo está muy callado. —Opino Becker mirando con detenimiento a mi mejor amigo —¿Sabes hablar?

—S-si.

—¡Déjenlo! —Volvió a chillar como ardilla Catryn. —¡Los denunciaré!

—Falta de pruebas, joven espía. —Le guiñó el ojo.

Un escalofrío me recorre al completo y miro el piso asustada, falta de pruebas como en el homicidio de Miranda Peraex. Mi cuerpo se tensa.

—¡T-Tenemos dos testigos! —Dijo John por fin

Becker le dio una sonrisa divertida.

—Ya, ustedes son tres contra el testigo de siete. Callado parecías más inteligente.

¿Siete? Por instinto, giro a ver donde antes los hermanos Schwarz se encontraban y efectivamente vi la silueta de dos personas paradas allí, la oscuridad no parecía ser aliada en estos momentos, pero por los faros de luz logré ver que eran mayores. Adultos. Sus semblantes estaban completamente serios y me miraban fijamente.

Deben ser los padres, mierda.

La señora, parece exclamar algo en nuestra dirección sin embargo era imposible que la llegáramos a escuchar dado la lejanía. Para mi sorpresa, los hermanos Schwarz parecen haberla escuchado perfectamente dado que rápidamente retroceden y comienzan a caminar de vuelta a donde estaban antes.

Derek, me mira.

—Gusto conocerlas...Ya tendremos tiempo para conocernos mejor, guapa. —Asiente con la cabeza en forma de saludo, mira a John. —Meón. —Vuelve a hacer el gesto con la cabeza y mira a Catryn —Joven espía.

Dicho eso, se gira y va caminando hacia los demás.

Edwin, se encontraba detrás. Lo reconocí porque tiene las cejas más finas que su gemelo.

—Disculpen la imprudencia de mis hermanos. Son... —Menea la cabeza sin encontrar palabras adecuadas al cual decir. —, imprevistos. Estoy seguro de que nos volveremos a encontrar —Esta vez, aquello lo dijo en mi dirección —Tengan una tranquila noche.

Entonces, se retira. Lo seguí con la vista frunciendo el ceño. Ellos se daban empujones entre ellos riendo y sonriendo, golpes realmente bruscos y fuertes, aunque eso no parecía molestarlos para devolver uno peor. Finalmente llegan hacia sus padres, quieres parecían regañarlos para luego subirse a una camioneta. Antes de subirse a la camioneta, Edwin y Derek me miran sobre sus hombros y luego entran.

—Los modales hacen al psicópata. —Dijo Catryn, atrayendo mi vista. Miré hacia ella con las cejas alzadas —Que susto, Dios.

Miré a John, preocupada dado que él era de los que se paralizaban tanto que ni siquiera podían hablar, y si hablaban decían incoherencias junto a tartamudeos.

—Yo...—John busca sus cuerdas vocales, se aclara la garganta —No he tenido miedo.

Y dicho eso, él cae al suelo en un desmayo.

Anterior              Siguiente
img
Contenido
Capítulo 1 Prólogo Capítulo 2 01 Capítulo 3 Dragones y sus sobreproteciones. Capítulo 4 Pequeñas mentiras piadosas. Capítulo 5 Callejones sin salida. Capítulo 6 Silenciame.
Capítulo 7 No humano
Capítulo 8 Miranda Peraex.
Capítulo 9 ¡No es una cita!
Capítulo 10 Una familia curiosa.
Capítulo 11 El lacre de los Schwarz.
Capítulo 12 Dulces sueños, Arzaylea.
Capítulo 13 Atrapame.
Capítulo 14 Un regalo inusual
Capítulo 15 La cena.
Capítulo 16 Un pésimo guardaespaldas.
Capítulo 17 Nadie está a salvo.
Capítulo 18 Fuego
Capítulo 19 Sin humanidad
Capítulo 20 Efímero.
Capítulo 21 Efímero
Capítulo 22 Engañoso y mortal silencio.
Capítulo 23 Secretos
Capítulo 24 El festival
Capítulo 25 Visiones
Capítulo 26 Háblame en alemán
Capítulo 27 Recuerda
Capítulo 28 Dolor
Capítulo 29 El tiempo soluciona todo, menos un alma rota.
Capítulo 30 Justicia por Brown.
Capítulo 31 Yéndose al demonio.
Capítulo 32 Buenas y malas opciones
Capítulo 33 Veneno
Capítulo 34 Lágrimas saladas
Capítulo 35 Amor-odio
Capítulo 36 Una conexión.
Capítulo 37 Lo que realmente sucedió en Deeplake
Capítulo 38 El poder de una familia unida.
Capítulo 39 Una llamada realmente inesperada
Capítulo 40 Métodos de alimentación
Capítulo 41 Señales
Capítulo 42 Acuerdos
Capítulo 43 Lo que la desesperación hace
Capítulo 44 Cacería
Capítulo 45 Escucha mi voz
Capítulo 46 No todo es como parece
Capítulo 47 ¿Te acuerdas de mi
Capítulo 48 Tortura
Capítulo 49 Bienvenida a casa, Arzaylea.
Capítulo 50 Serpiente alemana
Capítulo 51 Una gran sorpresa
Capítulo 52 Te quiero ¿Tú me quieres
Capítulo 53 Bourbon
Capítulo 54 Una agria despedida
Capítulo 55 La magia de Queensland
Capítulo 56 Un último adiós
Capítulo 57 Presentimientos
Capítulo 58 Hogar dulce hogar.
Capítulo 59 SEGUNDA TEMPORADA, Bienvenida a casa.
Capítulo 60 El juego
Capítulo 61 Despierta
Capítulo 62 ¡Corre!
Capítulo 63 Miedo
Capítulo 64 Azazel
Capítulo 65 ¿Quién eres Recuérdalo.
Capítulo 66 Canción de cuna.
Capítulo 67 Consejos de madre a padre.
Capítulo 68 Pequeña bestia
Capítulo 69 Promesas
Capítulo 70 La muerte nos quiere visitar.
Capítulo 71 Conversaciones mínimamente normales
Capítulo 72 Conversaciones mínimamente normales (Parte 2)
Capítulo 72 Mal Mentiroso o buena Observadora
Capítulo 73 Conversaciones mínimamente normales (Parte 3)
Capítulo 73 Te quiero
Capítulo 74 Dulce hogar
img
  /  1
img
img
img
img