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Historia
Capítulo 5 Callejones sin salida.
Palabras:1571    |    Actualizado en:18/05/2021

— ¡Pero que conste que no he tenido miedo! —El exclamo de John sonó detrás de la línea. —¡Los Schwarz jamás me han dado miedo!

Mientras caminaba por las calles mirando distraídamente vidrieras, Catryn y John me hablaban en una de nuestras típicas llamadas de tres.

Les había contado la situación que había pasado el martes por la tarde en cuanto Kool Schwarz me ha llevado a mi casa.

John al instante dijo que era una demente por aceptar llevar a la niña a su hogar, que quizá podría ser un secuestro.

Catryn sólo se quedó con los detalles de Kool llevándome a su casa diciéndome que después de todos los misterios y el miedo que causaban, eran guapos.

—Claro. Y te has hecho encima ¿Por qué? —Catryn pregunta. Escuché como mastica su cena mientras tanto.

—Hacía frío.

Me reí ante su tonta excusa y seguí mirando la vidriera.

A decir verdad, no me preocupaba que sea de noche y estar sola en el pueblo caminando vagamente, Deeplake era un lugar muy seguro, no hay robos y mucho menos secuestros. Apuesto que si dejo mi teléfono en una banca y vuelvo al día siguiente continúa allí.

Mi vista viaja hacia la acera opuesta, había un ruido bruto dentro de la licorería del señor Smith. La puerta se abrió bruscamente y Becker Schwarz salió de allí.

Tenía las manos cubriendo su cabeza como si tuviera un profundo dolor allí. Caminó con molestia tambaleándose, por poco cayéndose.

Él tenía sus ojos cerrados y fruncía todas sus expresiones aún caminando a punto de desvanecerme. Apreté el móvil con fuerza en cuanto observo como dobla y entra a un callejón.

Mire mi al rededor.

No había nadie.

Estaba sin sus hermanos. Cosa extraña. Kerstin había dicho que siempre van en conjunto, sin embargo, Becker estaba solo y parecía que estaba sufriendo.

No podía dejarlo allí. ¿O sí?

Cierro mis ojos y ladeo mi cabeza.

Es un pueblo pequeño. En Deeplake todos nos conocemos y nos ayudamos mutuamente. Quiera o no, Becker Schwarz era un nuevo habitante así que debía comprobar que estuviese bien.

—Haré lo más estúpido que he hecho este mes. —Mire ambos lados de la calle antes de cruzar y caminar por donde se fue.

— ¿Más estúpido de cuando te emborrachaste tanto que subiste a Facebook fotos de tu vómito con un emoji triste?

—Cállate, John. —Rodee mis ojos —Les hablo luego.

Guardo el móvil en cuanto entro al callejón. La oscuridad derrotada por la luz de la luna me guían hacia el interior.

Para mí sorpresa, luego de introducirme, me doy cuenta que es un callejón sin salida. Había grandes muros que cubrían todo tipo de escapatoria. ¿Cómo ha…?

— ¿Becker? —Pregunté, en un susurro.

Era imposible que haya salido por otro lugar, sólo hay una entrada y ha sido por la que yo estaba caminando, de haber salido, obviamente lo hubiera visto.

«—Sí. Pero mis hermanos son distintos...» Recuerdo decir a Kerstin.

Miré detrás de mi el muro de unos tres o cuatro metros de altura.

«—Mis hijos son únicos y sobre todo especiales, distintos.»

Miré mis alrededores. No había nada.

Ni ventanas ni puertas.

Trague en seco.

¿Cómo salió de aquí?

«—¿Qué significa tu tatuaje? "Untote"

—Muerto viviente.»

Rápidamente corro saliendo del callejón, al hacerlo no tardo en irme a paso apresurado a mi hogar, sin mirar atrás.

«—No hay nada imposible para los Schwarz.»

Al llegar a mi casa, rápidamente cierro la puerta con fuerza y me apoyo sobre ésta, cerrando mis ojos. Mi respiración era irregular, mi corazón parecía casi chocar bruscamente contra mi caja torácica, mantuve la respiración unos segundos intentando calmar mi inestabilidad.

El pequeño miau de mi gato hace que abra los ojos y lo mire. Estaba sentado mirándome, menea su cola completamente blanca –al igual que su cuerpo–, se acerca dándome la recibida sin embargo no podía pensar en otra cosa al cual no sea lo que ha pasado en ese callejón.

Becker parecía estar mal. Casi no podía mantenerse de pie pero había desaparecido en un callejón sin salida.

¡No hay explicación lógica!

Me sudan las manos. Hasta me tiemblan. Camino hacia la sala y comienzo a dejar todas mis cosas allí, voy rápidamente a mi dormitorio donde cojo ropa y entro a las duchas.

El agua caliente me envuelve al instante y suelto un suspiro cálido, el vapor empieza a rodear y abrazar mi cuerpo y la sensación comienza a ser placentera. Que alivio.

Luego de unos largos minutos, observo como mi mano no dejaba de temblar ni un poco. El miedo había desaparecido y mi respiración era tranquila sin embargo mi pobre mano parecía estar por convulsionar.

Apago la ducha y salgo envuelta en una toalla. El vapor en el baño había cubierto el espejo sin embargo no le di importancia. Al vestirme, me faltaba solo ponerme la camisa, pero decidí antes con mi mano quitar el empaño del espejo.

Aún en sujetador y pantalones observo mi reflejo en el espejo.

Pero mi vista viaja detrás de mí.

Becker.

Tenía una sonrisa de oreja a oreja y sus cejas alzadas, su cabello negro no tenía gel: estaba despeinado y caían mechones por todo su rostro.

Al girarme bruscamente en su dirección él hace varios pasos bruscos hacia mí, me sujeta del cuello y me estampa contra la pared. Grite del miedo y dolor al momento en que presionaba mi cuello.

Su agarre era fuerte. Casi no podía respirar.

—Tú no has visto nada, Arzaylea.

Pestañeo y ya no está más. Como si solo hubiese sido algo que llegó y se fue por un viento, me quedé mirando el cuarto de lavado vacío. Mi respiración se vuelve agitada y tiemblo. ¿Lo había imaginado? Se había ido tan rápido como un parpadeo, por supuesto que lo había imaginado.

Miro el espejo nuevamente, tampoco se lo ve por allí.

Escaneo todo con miedo para luego, sentir un escalofrío de arriba abajo.

Solo ha sido producto de mi imaginación…

Voy hacia el espejo nuevamente y veo una vez más mi reflejo con la respiración agitada y el miedo acumulado.

¿Dónde te has metido, Arzaylea Brown? Te estás volviendo loca.

(…)

— ¡Cantemos una canción! —Danna chilla mientras alza sus manos y mueve unas maracas.

Hice un gesto de dolor. De tanto pensar en Becker Schwarz me causó dolor de cabeza por toda la noche y el resto del día siguiente.

Como normalmente hacen, todos corren con Danna mientras que Kerstin se detiene y se sienta en la silla a mi lado. Me mira unos segundos en silencio.

— ¿Por qué te duele la cabeza? —Me pregunta.

Fruncí mis cejas y giré a mirarla. Tenía unas adorables coletas, dos de cada lado y su cabello negro larguísimo caía tranquilamente con ligeras ondas. Sus mejillas normalmente sonrojadas acompañadas de esos ojos tan oscuros la hacían verse adorable.

—Nunca he dicho que me dolía la cabeza, Kerstin.

—Ni lo negaste. ¿Por qué te duele la cabeza? —Insistió.

Si sus hermanos eran distintos ¿Por qué ella no lo sería?

—Estas equivocada. No me duele la cabeza —Mentí.

—Como digas. Dime, ¿Qué historia me contarás hoy?

—¿Cenicienta?

—Aburrido.

—¿Blanca nieves?

—Repetitivo.

—¿Hansel y Gretel?

—Me caen mal.

—¿Pocahontas?

—Irritable.

—¿Rapuncel?

—Vergüenza ajena.

—¿Nemo?

—Me entristece.

—Ya. ¿Qué historia quieres que te cuente?

—La razón de tu dolor de cabeza.

—No me sucede nada.

—Si no me cuentas lloraré.

La miré, exhaustiva. Ella me sonrió a boca cerrada pestañeando repetidas veces, parecía tan adorable ¿Quién diría que me está chantajeando? Alza ambas cejas esperándome. Diablillo menor, ¿qué me esperaría de sus hermanos o padres?

—No he dormido bien, tengo mucho trabajo.

Ella baja sus cejas alzadas y mira con desconfianza. Inclina su cabeza y me hace un escaneo.

—Lamento decirte que sé cuando mientes. —Suelta un chasquido con la lengua. —Eres buena mentirosa, pero conmigo no podrás, soy especial para saber cuando mienten y no.

¿Como tus hermanos?

—¿Al menos me dirás porque tienes esa enorme marca en tu cuello?

Un escalofrío me recorre de arriba abajo con velocidad.

—¿Eh?

—¿No te has visto? Parece como si alguien te hubiese agarrado del cuello con mucha fuerza. ¿Te han… Asfixiado?

No tardo en ponerme de pie de un salto. Todo da vueltas, fue como si intentara correr en cámara lenta. Al llegar a mi bolso comienzo a sentir como todos me miran. Un zumbido me marea y me confunde, soy incapaz de escuchar algo alejo a el zumbido. Sacó mi pequeño neceser y en cuanto el espejo estaba en mis manos observo como éste refleja mi cuello.

Efectivamente tenía la marca de una enorme mano que se encontraba rodeándome todo el cuello de parte frontal y estaba poniéndose violeta. Suelto un gemido de dolor y me giro a ver a Kerstin, ella tenía el rostro inexpresivo como si ya supiera lo que había sucedido.

No lo imaginé.

Becker estuvo en mi baño.

Mire a Eckert quien estaba sentada en la sala. Mi mirada viaja a su izquierda donde los cinco hermanos Schwarz habían llegado para presenciar la clase de Kerstin.

No ha sido mi imaginación.

Becker Schwarz no sólo me amenazó, sino que presencié como aparecía y desaparecía en el aire mismo.

La prueba contundente de que los hermanos Schwarz, no son humanos normales.

Becker y yo conectamos miradas y entonces, en cuanto todo el mundo parecía detenerse y el zumbido en mis oídos me impedía escuchar mi alrededor...

Él sonríe.

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Contenido
Capítulo 1 Prólogo Capítulo 2 01 Capítulo 3 Dragones y sus sobreproteciones. Capítulo 4 Pequeñas mentiras piadosas. Capítulo 5 Callejones sin salida. Capítulo 6 Silenciame.
Capítulo 7 No humano
Capítulo 8 Miranda Peraex.
Capítulo 9 ¡No es una cita!
Capítulo 10 Una familia curiosa.
Capítulo 11 El lacre de los Schwarz.
Capítulo 12 Dulces sueños, Arzaylea.
Capítulo 13 Atrapame.
Capítulo 14 Un regalo inusual
Capítulo 15 La cena.
Capítulo 16 Un pésimo guardaespaldas.
Capítulo 17 Nadie está a salvo.
Capítulo 18 Fuego
Capítulo 19 Sin humanidad
Capítulo 20 Efímero.
Capítulo 21 Efímero
Capítulo 22 Engañoso y mortal silencio.
Capítulo 23 Secretos
Capítulo 24 El festival
Capítulo 25 Visiones
Capítulo 26 Háblame en alemán
Capítulo 27 Recuerda
Capítulo 28 Dolor
Capítulo 29 El tiempo soluciona todo, menos un alma rota.
Capítulo 30 Justicia por Brown.
Capítulo 31 Yéndose al demonio.
Capítulo 32 Buenas y malas opciones
Capítulo 33 Veneno
Capítulo 34 Lágrimas saladas
Capítulo 35 Amor-odio
Capítulo 36 Una conexión.
Capítulo 37 Lo que realmente sucedió en Deeplake
Capítulo 38 El poder de una familia unida.
Capítulo 39 Una llamada realmente inesperada
Capítulo 40 Métodos de alimentación
Capítulo 41 Señales
Capítulo 42 Acuerdos
Capítulo 43 Lo que la desesperación hace
Capítulo 44 Cacería
Capítulo 45 Escucha mi voz
Capítulo 46 No todo es como parece
Capítulo 47 ¿Te acuerdas de mi
Capítulo 48 Tortura
Capítulo 49 Bienvenida a casa, Arzaylea.
Capítulo 50 Serpiente alemana
Capítulo 51 Una gran sorpresa
Capítulo 52 Te quiero ¿Tú me quieres
Capítulo 53 Bourbon
Capítulo 54 Una agria despedida
Capítulo 55 La magia de Queensland
Capítulo 56 Un último adiós
Capítulo 57 Presentimientos
Capítulo 58 Hogar dulce hogar.
Capítulo 59 SEGUNDA TEMPORADA, Bienvenida a casa.
Capítulo 60 El juego
Capítulo 61 Despierta
Capítulo 62 ¡Corre!
Capítulo 63 Miedo
Capítulo 64 Azazel
Capítulo 65 ¿Quién eres Recuérdalo.
Capítulo 66 Canción de cuna.
Capítulo 67 Consejos de madre a padre.
Capítulo 68 Pequeña bestia
Capítulo 69 Promesas
Capítulo 70 La muerte nos quiere visitar.
Capítulo 71 Conversaciones mínimamente normales
Capítulo 72 Conversaciones mínimamente normales (Parte 2)
Capítulo 72 Mal Mentiroso o buena Observadora
Capítulo 73 Conversaciones mínimamente normales (Parte 3)
Capítulo 73 Te quiero
Capítulo 74 Dulce hogar
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