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ta de Liz An
o, era extraño que una joven de 21 años se casara con un
Luego, descubrí que mi papá ya había dejado un testamento para asegurarse de que yo estuviera sana y sal
ir 25 años. La otra era que tenía que graduarme de la licenciatura en Derecho, para ejercer como abogada y finalmente heredar las empresas de mi familia, ya que t
un infarto, con apenas 32 años. Después de lo ocurrido, tuve que casarme con
uera mucho mayor que el tío. A
re dejó como apoderado para que me ayudara en todo el proceso. Firmé un documento que decía que
vivir con un desconocido bajo el mismo techo, pero pronto me acostumbré a lo que la vida me había reservado. La ca
había perdido el miedo de vivir con un desconoc
en me hacía compañía. Era una mujer dedicada que me trataba com
desayunábamos, to
pedirle a Bruno q
por qué?", me preguntó, mirán
o seguir casada con un hombre
. En tres años
, alto, de ojos verdes intensos y cabello castaño claro. En la imagen, él salía con una barba de varios días, pero aun así me par
vir mi vida, aprovecha
za de café y so
nada de eso es
Sal con tus amigo
", me llamó Pet
do mi bolsa, antes de darle un beso en
, mi n
ratado a los empleados con cariño. Ellos eran como la familia q
estuvieron casados y sufrieron demasiado en su matrimoni
sentía que el apellido McNight no me pertenecía. En especial, porque cuando Henry venía a Nueva Yor
ada espejada de mi facultad, cargada de mucho lujo. Pasé por el torn
chilló eufórica, jalándome de la
te había visto tan ansios
. Es simplemente un bombón", declaró, co
í. Eso era típico de mi amiga, que se obsesiona
por completo, mientras me daba cuenta de que él estaba allí, más seductor que nunca: mi marido al que
seguida intenté disimular lo desconc
, en un tono más alto d
bón", siguió Ana quien no ten
te buena como para mantenerme bien el resto de mi vida y que vivía en una mansión
"Buenos días, soy Henry McNight. Continuaré con las clases
uedar frente al pizarrón y comenzó a e
ente, pues esa era
de lo que dijo. Solo podía observar la belleza de mi cónyuge, lo tentadora que era s
sposo. Su postura seria y su media sonrisa discreta, me decían que él sabía bien la reacción que estaba causando, pero no se dejó llev
n los ojos entrecerrados, me pregunté si sabía quién era yo. No, ¡er
acabó", me instó Ana, s
mé, intentando mante
y vamos a la próxima cla
algún punto tropecé con mis propios pies. Terminé
cliché. Solo falta que él venga a a
me preguntó Henr
n atascadas en mi garganta. Ante mi falta de res
encontraron por una
ue hasta ese momento que me di cuenta de que Ana estaba
cias!", t
er más cuidados la próxim
tamente a mi esposo, y sin esperar la respuesta
ste congelada?!", le preguntó a
ipo, Liz!", s
l educ
ue no. T
sonara la campana, anunciando
pañera para que dejara de mirar al m
s ojos verdes. Él era mucho más bello que en la foto que había visto. Y, además de todo, era mi esposo. Estaba
preguntó Ana, sacándom
, me
es, vám
do. Recorrí el aula con la mirada
voy
en la casa de Samant
ndí, con el ceño fruncido
te dejó así?", se bu
cólicos. O tal vez fue algo qu
pués, salimo
hacerte compañía, pero iré a darm
ella siempre había sido m
o era su tipo ideal, pero este no le prestaba ni un poquito d
, respondió Ana, abrazándome, antes
rada, solo observan
en?", me preguntó una voz r
ni idea de que estaba casado
dije al darme la vuelta
do de lo grosero que había sido
iempo aprenderme los nombr
e tratara como una simple alumna. No respondí nada, solo me di la vu
Navarro? ¿S
lamarme, pero no me detuve
carro de Peter parado enfrente y agradecí en silencio que m
algo,
pero él siguió mirándome por el espejo retrov
e la lleve
Un té de Sandra
ondió el chófer, a
egué a casa, me di cuenta de que Bruno me estaba esperado. Él siem
o?!", e
ndra, saliendo a mi encuentro
ien", respondí, haciendo un
ofreció ella, desapa
en el suelo, antes de sentarme en el s
bien,
uno. ¿A qué de
ea hablar contigo s
se aparece? Ni siquiera vino a nuestra boda. No veo la necesidad de seguir con esta payasada que ya duró más de lo que
d para hacerlo", e
, estallé. A veces no po
lo sa
ódico que ya l
mi interlocutor, qui
Quiero vivir mi vida, solo eso. Dile
o garantizo nada. El señor McNig
nunca me ha v
expresión sugería que no estaba seguro de que su intento fu
as gra
¿Sería posible que mi marido fuera un "demonio"
ra de asqueroso boldo, pero tuve que tomármelo to

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