img Atada a ti por contrato  /  Capítulo 1 | 4.00%
Instalar App
Historia
Atada a ti por contrato

Atada a ti por contrato

img img img

Capítulo 1

Palabras:2280    |    Actualizado en: 08/01/2026

ta de Liz An

o, era extraño que una joven de 21 años se casara con un

Luego, descubrí que mi papá ya había dejado un testamento para asegurarse de que yo estuviera sana y sal

ir 25 años. La otra era que tenía que graduarme de la licenciatura en Derecho, para ejercer como abogada y finalmente heredar las empresas de mi familia, ya que t

un infarto, con apenas 32 años. Después de lo ocurrido, tuve que casarme con

uera mucho mayor que el tío. A

re dejó como apoderado para que me ayudara en todo el proceso. Firmé un documento que decía que

vivir con un desconocido bajo el mismo techo, pero pronto me acostumbré a lo que la vida me había reservado. La ca

había perdido el miedo de vivir con un desconoc

en me hacía compañía. Era una mujer dedicada que me trataba com

desayunábamos, to

pedirle a Bruno q

por qué?", me preguntó, mirán

o seguir casada con un hombre

. En tres años

, alto, de ojos verdes intensos y cabello castaño claro. En la imagen, él salía con una barba de varios días, pero aun así me par

vir mi vida, aprovecha

za de café y so

nada de eso es

Sal con tus amigo

", me llamó Pet

do mi bolsa, antes de darle un beso en

, mi n

ratado a los empleados con cariño. Ellos eran como la familia q

estuvieron casados y sufrieron demasiado en su matrimoni

sentía que el apellido McNight no me pertenecía. En especial, porque cuando Henry venía a Nueva Yor

ada espejada de mi facultad, cargada de mucho lujo. Pasé por el torn

chilló eufórica, jalándome de la

te había visto tan ansios

. Es simplemente un bombón", declaró, co

í. Eso era típico de mi amiga, que se obsesiona

por completo, mientras me daba cuenta de que él estaba allí, más seductor que nunca: mi marido al que

seguida intenté disimular lo desconc

, en un tono más alto d

bón", siguió Ana quien no ten

te buena como para mantenerme bien el resto de mi vida y que vivía en una mansión

"Buenos días, soy Henry McNight. Continuaré con las clases

uedar frente al pizarrón y comenzó a e

ente, pues esa era

de lo que dijo. Solo podía observar la belleza de mi cónyuge, lo tentadora que era s

sposo. Su postura seria y su media sonrisa discreta, me decían que él sabía bien la reacción que estaba causando, pero no se dejó llev

n los ojos entrecerrados, me pregunté si sabía quién era yo. No, ¡er

acabó", me instó Ana, s

mé, intentando mante

y vamos a la próxima cla

algún punto tropecé con mis propios pies. Terminé

cliché. Solo falta que él venga a a

me preguntó Henr

n atascadas en mi garganta. Ante mi falta de res

encontraron por una

ue hasta ese momento que me di cuenta de que Ana estaba

cias!", t

er más cuidados la próxim

tamente a mi esposo, y sin esperar la respuesta

ste congelada?!", le preguntó a

ipo, Liz!", s

l educ

ue no. T

sonara la campana, anunciando

pañera para que dejara de mirar al m

s ojos verdes. Él era mucho más bello que en la foto que había visto. Y, además de todo, era mi esposo. Estaba

preguntó Ana, sacándom

, me

es, vám

do. Recorrí el aula con la mirada

voy

en la casa de Samant

ndí, con el ceño fruncido

te dejó así?", se bu

cólicos. O tal vez fue algo qu

pués, salimo

hacerte compañía, pero iré a darm

ella siempre había sido m

o era su tipo ideal, pero este no le prestaba ni un poquito d

, respondió Ana, abrazándome, antes

rada, solo observan

en?", me preguntó una voz r

ni idea de que estaba casado

dije al darme la vuelta

do de lo grosero que había sido

iempo aprenderme los nombr

e tratara como una simple alumna. No respondí nada, solo me di la vu

Navarro? ¿S

lamarme, pero no me detuve

carro de Peter parado enfrente y agradecí en silencio que m

algo,

pero él siguió mirándome por el espejo retrov

e la lleve

Un té de Sandra

ondió el chófer, a

egué a casa, me di cuenta de que Bruno me estaba esperado. Él siem

o?!", e

ndra, saliendo a mi encuentro

ien", respondí, haciendo un

ofreció ella, desapa

en el suelo, antes de sentarme en el s

bien,

uno. ¿A qué de

ea hablar contigo s

se aparece? Ni siquiera vino a nuestra boda. No veo la necesidad de seguir con esta payasada que ya duró más de lo que

d para hacerlo", e

, estallé. A veces no po

lo sa

ódico que ya l

mi interlocutor, qui

Quiero vivir mi vida, solo eso. Dile

o garantizo nada. El señor McNig

nunca me ha v

expresión sugería que no estaba seguro de que su intento fu

as gra

¿Sería posible que mi marido fuera un "demonio"

ra de asqueroso boldo, pero tuve que tomármelo to

Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY