hielo y aguanieve gris, un frío penetrante que e
de la familia Villarreal se cernía contra el cie
esde el calor climatizad
tapiz de moretones de la cocina, mis pulmones traqueteando con l
ndo la ventanilla apenas una pulgada para que su voz se
de grava triturada y, para hoy, esparcido con brasas ardientes que había ordenad
trate"
ndose de mi pecho. "Dante,
apago la baterí
el contr
frío penetrante de la lluvia. El calor de las brasas irradiaba hacia arriba, c
é a mo
quemaban. Podía oler el aroma acre de mi propia piel chamuscándose. La san
a estaba en el asiento del copiloto, riéndose de algo en su teléfono. Sostenía
, señalándome vagamen
ro una máscara de piedra. "Los perros so
arrast
o-clic-
única compañera. Me concentré en el rit
s eran carne deshecha. Mis pal
a nuca con un agarre de vicio y estrelló mi frent
ra
mi cara, mezclándose con l
e", siseó
océ contra la pie
fue
mi voz desgarrándose
contra la tumba, una muñec
a mano con un pañuelo de seda. "
ojo hinchado, la visi
mientras ella salía del auto, pasando delicadamente sobre mi sangre con
ue aún poseía a pesar de la bomba dedible sobre la lluvia. "Se suponía q
ios. "Ya hiciste la planeación. Las flores, el lugar, la músic
rta del auto
lver camin
rada sobre la tumba de mis padres, la lluvia lavando mi sangre, dándome c

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