xtensión enorme de acero inoxidable y mármol frío, u
de la casa. Era part
declaró Sofía, apart
s de volcarse por el borde y
as. El calor era abrasador, pero no me inmuté. Por den
la isla, leyendo un periódico, sin siquiera mirar la que
e de r
pesada batería arrastrando la cintura del unifo
o-clic-
bitación además del raspado
n pedazo",
de aguja cayendo con
cobre llenó mi boca. Ella molió su tacón en mis
él con ojos grandes e inocentes. "Me
a mujer que creía que le había salvado la vida- siendo fu
n dos zancadas depredadoras y me
curruqué en una bola, agarrando mi costado donde el tubo e
la con falta de res
rastrándome por el suelo.
s retratos de sus antepasados, hasta el sótano. Abrió de una patada la p
rojó
peó al instante. No era solo frío; era una agresión física. Mi circulación ya era pobre debidotes castañeteando. "La bate
manija de la puerta. "Piensa e
ó de golpe. La os
las al pecho en un intento inútil de conserva
ujaba. Vi a Dante de hace tres años, sentado junto a mi cama d
el mundo por
o, y yo era la bruja
s. El *zumbido-clic-zumbido* de la bomba de mi corazón comen
Bip.
a de bat
dando la bienven
e. Una luz dura inundó el lugar. Un gu
uba. Sofía se cortó un d
inar; mis piernas eran bloques
una pequeña curita alrededor del dedo índice d
amente en el suelo, mis la
eguntó al guardia, s
as, P
al hospital solo para estar seguros,
r encim
arse. Saqué mi teléfono del bolsillo con dedos rígidos y
an sei

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