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do a tus llamadas, ¿verdad?", pregu
pasión implícita en
a vaciarla más por dentro, arras
próxima exposición de su esposo. De repente, el techo se derrumbó y la dejó atrapada bajo los escombro
on el hombro tan destrozado que requirió tornillos metálicos para mantenerlo en su luga
r. Tenía el rostro pálido como un fantasma y los dedo
de sus heridas físicas, sino de la géli
taba desesperadamente a
sa a tu marido? Podrías haber muerto, ¿y ni siquiera es capaz de devolverte la llamada después de d
murmuró: "Probablemente
o como escudo: demasiado ocu
que había ganado era un título vací
pado incluso para contestar el celular? Eso
nte a Lena, haciendo añicos los
forzó una sonrisa mucho má
fono. "¡Cielos, Lena, mira! Parece que el escurridizo señor Haynes tomó un vuelo internac
recorrió la es
aynes. Compáralo con tu marido. Casi te mueres y al tuyo ni siquiera le importó
ilencio, paralizada por el
señor Haynes del que hablaba e
e hicieron añicos. El supuesto viaje de trabajo de Theo era una total menti
y Violeta parecían d
ó la vista, y Violeta huyó al extranjero
se burlaban de su lealtad, pero ella ignoraba sus burlas, creyendo q
no le había ofrecido más que u
marido mientras saludaba a Violeta en el aeropue
del Grupo Haynes recibe a la
yó el último fragmento
a había organizado con tanto esmero
ando un evento para el verdadero amor
o se había reunido con Violeta, reavivando su antigua llama. Lena sintió
sión, tan amable y cálida. Escuché que fueron novios en la universidad
con amargura. "Tienes
ó el teléfono a Maia y se marc
*
só a casa hasta pa
ró, lo invadió una
mportar lo tarde que él regresara. Pero ahora la oscur
al, subió las escaleras y ent
equeño cuerpo de su esposa yací
rta crujió, ella abrió los o
, un perfume dulce y punzante que no r
l pecho a Lena. Por suerte, la
silencio, ella se acercó a él y
abdomen, bajando la
mente. De repente, la agarró de la muñeca c
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