ouse, tomé un taxi dire
da para resistir los asedios de familias rival
rando las expresiones de asombro de los
unque mi esposo me tra
staba en
ado si
galería, un espacio que se suponía debía estar cubierto con nuestras fotos de boda. Eran g
pared esta
elo de mármol de abajo, y los cristale
té la
s. Llevaba una de mis batas de seda, par
veían mejor ah
en el cavern
e mi cas
que esta es mi casa ahora. Di
te y cegadora, i
e importaba su fragilidad. No me importaba su pad
ellano superior, I
dio un pa
hombros. Su agarre era
el camin
o, e
Fue un empujón cal
en el mármol pulido y l
acia
undo
orde de un escalón con
estrelló cont
dolor, finalmente estrellándome contra los fragmento
ridad se arrastraba por los bordes de
lina, vi abrirse l
n en
uvo en
suelo, antes de desviar la mirad
lágrimas falsas corr
han! ¡Intentó peg
olvió a
a comproba
, sacó su
ridad del vestíbulo princi
a su jefe d
ue sacar a Iliana de aquí an
asó por encima de mi cuer

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