Garz
vo y a hule quemado, una are
adrante que ahogaba el tamborileo de la l
ndo mis costillas. Mi brazo izquierdo estaba doblado en un ángulo que me daba náuseas solo de
So
onaba lejano, filtra
¿puede
ailaban en mi visión. A través del parabrisas agr
jan
dó, adormeciendo momentáneamente el dolor. No era en serio lo q
. Sentía la garganta
o no me estaba mirando a mí. Miraba más a
de mi cuello. A unos metros de distancia, otro coche est
de Cami
a mi ventana. Ni siquiera se detuvo. No le echó
ré. El dolor en mi brazo se
ojo con un rugido de adrenalina. Sacó a Camila. Ella lloraba, aferrándose a
ó-. Alejandro, m
cargada de pánico. Pánico real. Del tipo que nunca m
os, besando su cabel
señaló con un dedo tem
un segundo, nuestras
un desprecio gélido. Como si yo fuera una mancha en su
ro, lo suficientemente alto para que yo
la es
ordes de mi visión. El dolor era d
dej
n blancas. El olor penetrante a
ijo una voz. Co
a
nmovilizaba el brazo izquierdo. La cabeza
los ojos enrojecidos-. Tienes una conmoción cerebral
escapó antes de poder detenerlo. Las v
dureció como una piedra
tá h
ra en la suite VIP del último piso. Con *ella*. Al parecer, l
lefónica volvió, frío y níti
ose en mi pecho como plomo. Las lágrimas me
congel
que. Estaba hablando con L
pusieron blancos. -Ese hijo de puta. Te lo dije. Te adver
momento, la p
gris. Lo reconocí al instante. El licenciado
los ojos. Colocó una carpeta sobre
á Alejandro
n suavidad-. Ha sufrido un trauma de memoria significativo
ion. Realmente lo
es así? -lo desafió Maya, interponiéndo
rgue de sus asuntos mientras se recupera. Como usted no es legalmente par
un accidente que lo invol
calidez-. Dado que el señor De la Vega no tiene memoria
eta con un ded
ontrato de arrendamiento está a nombre del señor De la Ve
! -gritó Maya-. ¡Acab
-repitió Sterling. Se
mirando l
me daba vueltas. Mi corazón est
ba de desechar como basura par

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