Garz
ec estaba exuberante, verde y c
rio en medio
dro me había dicho que q
muro de hortensias
motor en marcha. Mi maleta estaba en la caju
n fotógrafo estaba agazapado entre los arbustos
ndo con su mano dramáticamente sobre
n. Se frotó las sienes como si le doliera.
reguntó Camil
Está volviendo. El amor.
rrod
n mi pecho. No fue un ataqu
abía atado a él durante siet
dolor. Me sen
trás de lo
os se abrieron de par en par.
ó por un segundo, revelando la arrogancia debajo. Parecía
ia ellos. No le dediqué
de Alejandro. Los ojos sobre
inarios. Vacíos de la luz de las
dije. Mi voz era tranquila. Se
se burló-. No
y la chica que reescribió tus trabajos
a la policía cuando te metis
re mientras daba su último aliento porque t
jandro se puso p
darte con la falsa pérdida de memoria. Puedes quedar
mi bolsillo. S
es quedarte c
piedra junto a él. Golpeó el gran
el doblado de mi bolsillo. L
eso? -exi
ordator
la v
Una grieta? ¿Una vacilación?-. Si te vas ahora, no
minar. No mir
unca serás, Alejandro
al coche
nó? -pr
S
decía
s desaparecían en e
o todo*. Y debaj
Tu nueva identificación. Olivia Ca
iario? -
iltramos. Es la prueba irrefutable: la prueba del fraude, los
lo bie
ta el aeropuer
a ventana. La Ciudad de México se encogió debajo de mí. Los rascacielos
e mi brazo. San
ra vez en siete años, no so
la lluvia

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