n Luca, pero sería
ía dormir en la casa donde otra mujer estaba criando a mi hijo. A
de oro, lujo
entrada de servi
escondido en las sombras de un callejón. No parecía un salvador. Parecía un arm
ntregándome u
ncia de conducir. Una CURP. Tod
ué? -pr
to jamás -dijo, con voz baja y áspera-. Y porque Dante es un id
n nuestro mundo, la gratitud era una d
otel antes d
inaba de un lado a otro, con un vaso de whisky en la
estabas?
endo la voz serena-. Trat
acercó a mí. Olía a colonia cara y al arom
, Elena. To
sillo y sacó una caja d
lo en forma de corazón. Era ostentoso.
Para reponer los
. Deslizó el an
nudillo y giró suelto
asiado
ta, solía decir Dante. Sofía tiene ma
. Intentó ajustarlo,
perdido peso -tarta
illo cayó a la alfomb
con voz fría-. Compraste esto para ella, y
no, eso
uerra hoy, Dante, ahora mismo... ¿a quién
boca para
léfon
el que usaba para asuntos
se desviaron hacia mí, lu
ntestar -dijo
la, ¿v
a familia, Elena.
ristal. Lo vi contestar la llamada. Vi c
una guerra. Estaba
uces del candelabro, un millón de dólares de carbo
rec
bote de basura
una lata de refresco vacía
solación, Dante -le susu
pa que tenía. Puse los documentos de C
lvió a entrar,
pequeño problema con un cargam
l bote d
je-. Igual que yo

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