social de la temporada en el bajo mundo. Era donde las treguas se sellaban con
a mostrarle al mundo que la familia De la Veg
la espalda descubierta, y parecía luto
neo. Trescientos depredadores dejaron de comer para mi
l brazo con fuerza,
ron nerviosamente, levantando sus copas en un s
puertas se abr
ó So
Rojo sangre. U
la mano
jo. Caminó con la barbilla en alto, la reina
ctamente ha
ndo su mejilla-. Y Ele
eo. -Mira, Leo. S
smoquin en miniatura y se
ndí una mano. -Leo
ondió la cara en la
n silencioso-. ¡Tú eres el monstruo! ¡
ontuvo el
ripado. Miré a Dante. Haz algo
se hacia los soldados de los Rivas que observ
e en voz alta, dirigiéndose a l
l niño. No ap
o alrededor de Sofía. -Oh, solo está cansado,
Mi propia sangre había
arriba. Era una sonr
mente bajo para que solo yo pudiera oír-. Los muertos n
so de mano y la presionó en mi
boleto de avió
mi pecho se cristalizó en
de nuevo. Levantó una copa
ilia -repit
que parpadeab
rqué a
-susurré-. Porque voy
arró el pecho, soltando un jadeo
brazo de inme
desvanecía, un desmayo
coche! -gritó
a de cristal precioso. Corrió hacia la salida, co
n el centro del
Don llevarse a su amante y dejar a s
ero que pasaba con un
una
de un so
é la copa con

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