vista d
etrás de mí, su cara
n ex-presenciaba la escena compl
del sofá. Hace apenas un rato, estaba toda confiada cruzando las piernas, rizándose un mechón con el dedo y lucien
lajado en que hablaban todos, claramente no era la primera vez. Y
iberando todo su aura de Alfa a
jalara las cuerdas, todos e
bamos hablando tonterías," balbuceó uno, soltan
e Xavier y la señorita White,"
or favor, no mal
ía arrastrarme afuera como si nada. Nuestra conexión, a medias rota,
y le lancé mi trag
io abs
mirándome con los ojos desorbitados. ¿Una huma
ía postrada... pero no era el caso. S
sigue la fiesta con tu querida... y
uñeca, esa chispa de vínculo es
obo se estaba saliendo de control. Y sin decir nada,
n la sa
todo lo que tenía, patal
se abrió jus
arse. Llevaba un traje negro que le marcaba los hombros anchos y una postura que gritaba poder. Los zapatos de cue
olvió claustrofó
lobo, gris acero, tan fríos que daban escalofríos. Me miraba como si ya lo hubiera dicho todo sin abrir la boc
o eran nada comparado con los de un lobo, incluso yo sent
ó directo al asiento trasero
anto vaivén. Todo me daba vueltas,
itas húmedas y empez
jas de pañuelos-claramente un condón. Las prue
, acusadora: "¿Fuiste a es
ajarme. Ese carro est
e mí de vuelta. "¿A dónde cr
los dedos entre sí para calmarme.
nry, que estaba afuera
jos de él posible. Mi rostro, pálido como si estuviera a punto de vomitar. Él apestaba a
s a casa, me b
o de agua con hielo antes de empeza
ya estaba en el so
pesado se instal
reciendo así e interrumpiendo todo... me hiciste que
é sin alterarme, manteni
deja de imaginar cosas. No puedo estar
más?" Mi voz est
rza. "Cecilia, ¿no te das cuenta
media sonrisa dibu
no tendrá que
as esc
. En la oscuridad, me giré y me arrinconé lo más pegada
o que fortalecía la unión. Pero nosotros no éramos verdaderos compañeros,
sus brazos a la fuerza, envolviéndome
ovilizó enseguida. Una vez que cer
razos, imaginando ese mismo c
preparé desayu
se dio media vuelta y se acercó, inclinándose para susurrarme al oído con cinism
, soltando un "Mmm"
es del finde, canceló otra vez. Ten
. Nada de dec
tiempo llevábamos sin sentarnos a comer ju
le preocupara... pero en realidad, me trataba como si n
libros de nuestro estante. Los guar
, sonó mi celular. Era
cortesía: "Ho
mente arrogante: "Ven. Lo que hablamo
io?" pregunté, aunque
í," contestó tajante, con toda
n, iré en
edio
rfe
lgún show enfermo con Xavier y esa rompehogares, esperando que los viera juntos
entendía era que es
ra tramando, que lo intentara.
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