mpartía con Julián. Estaba en la cocina, preparando
aba para besarme. Me estremecí, girando la cabe
cusa que él esperaría-. Es much
alabra, cada caricia era una mentira-. La fiesta de cumpleaños de Clara se alargó mucho
resión cuidados
uevo c
é que lo que hizo fue duro para ti. Pensé que tal vez nosotros, y tus padres, podríamos te
capítulo" de la mentira que habían construido a mi alre
iderada, Julián -dije, m
se iluminó
padres. Estarán muy felices
dejándome sola en el estéril y hermoso departamento que ahora se sentía como un
. Ahora, sabía que era una bóveda para sus secretos. Pero yo era doctora. Sabía sobre puntos de presión, sobre encontrar
erradura hizo c
oba. Empecé por ahí. En un cajón cerrado con llave, encontré un peque
con pasteles y velas. Una familia perfecta y feliz. En una foto, mis padres también estaban allí. Mi madre sostenía a Mateo, radiante, mient
contraseña era la misma. Sus archivos estaban meticulosamente organizados.
imeras palabras. Escaneos de su acta de nacimiento, con
a de mis padres, Ricardo y Leonor Cantú, a una empresa fantasma. Las cantidades eran asombrosas. Millo
regalo caro, cada promesa hueca de familia, se pagaba con el mismo dinero que usaban para mante
ira; era una transacción. Yo era el precio
da video, cada estado de cuenta. Mientras los archivos se trans
rarás nada. Ellos me aman a mí, Aurora. Siempre lo
cámara oculta en el estudio
to familiar que acababa de v
tos, ¿no? Como una
otro
es? Solo están pagando su deuda. Siempre serás la
omento. Me apoyé en el escritorio, con la memoria USB en la mano,
r se endureció en algo
romperme. Iba a quemar todo

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