o Fernanda con voz firme y clara. "¿Ves la dire
alideció mientras un tenso sil
n estandarizado o destacando en su examen especial de admisión. Esta prueba, reservada para los talentos más exce
rnanda conseguir una p
ier atisbo de molestia que sintiera se disipó al instante, reemplazado por una creciente euforia. Se le
reíble. Lo que de verdad contaba era el inmenso orgullo que s
na voz tensa, Michelle resp
espetó Erika con desdén. "No
siquiera poder intentarlo, ¿verd
caer el tenedor con brusquedad, y el golpe resonó con estrépito.
acompañaron a Fernanda a la acogedor
ada, un reflejo del gusto de Fe
a la tuya, la de tu hermano mayor. Suele estar muy ocupado con el trabajo y casi nunca viene a casa. Tu h
: "Si necesitas cualquier cosa para que tu estanci
Michelle una mira
con la vista en el suelo. "Cr
y Michelle se retirar
l rostro. Sus ojos brillaban entre las gotas que se acumulaban en
el secador hasta dejarlo apenas húmedo. Pero
eres de su maleta. No había traído mucho equipaje: solo alg
as, sintió un nudo en el estómago al darse cu
se puso en pie y salió de
lo, se le acercó y le preguntó con voz alter
algo sorprendida. "Su herman
ostro de Fernanda. "¿
l piso de arriba, tocando el
a se dio la vuelta y subió las escaleras,
más nítidos a medida que se acercaba a la sala de música. Al llegar a la puer
s teclas de un elegante piano de caoba, v
. "¿Qué demonios te pasa, Fernan
acia ella y la agarró del brazo con firmeza. "La fo
oltarse. "¿Qué foto? No sé de qué hablas", replicó, en
amente contra el piano. Sus dedos se cerraron sobre la ba
mechones húmedos de su flequillo, las mejillas de Erika se pu
miedo, tembló ante la presencia amenazante de su h
bofetada seca que la hizo tambalearse y le giró la c
la con un dedo acusador y un tono tan frío como el hielo.
na furia, con el corazón hundido al descubrir lo
nían lazos de sangre, él la había criado con un cuidado y un cariño in
buto a su memoria, era algo q
nda se movieron a toda velocidad sobre su móvil
rtante: "Déjamelo a mí, jefa. Me ase
ujetándose la mejilla, mientras sus sollozos desgarradores resonaban y Michelle la sostenía. "¡Mamá, papá!", gritó, con

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