smo se negara a ser visto. Alba estaba en la cocina mucho antes de que sonara la alarma de los niños. No había pegado ojo. La rodilla le latí
ía servido esa misma bebida como un ritual de servidumbre silenciosa. Se sentó a la mesa, con la tarjeta de l
lle. Alba no se tensó. En su lugar, sintió una curiosa frialdad, como si est
tados en sangre. Alba, en su ingenuidad construida por años de engaños, interpretó ese brillo vidrioso como el cansancio extremo de un hombre que no ha par
r el pantalón corto que se había puesto para no rozar la her
letín con un golpe seco-. Espero que el fin de semana te haya servido para reflexionar sobre el
culpa en sus ojos. Ella no buscaba pelear por
voz tan plana y despojada de emoción que el h
ás hablando? ¿Ahora t
. Pero anoche, mientras yo sangra y tú me gritabas por teléfono que no podías dejar tus "negocios", entendí quién eres. No eres un
era su adicción al derroche y a la noche. Mientras Alba ahorraba cada centavo en el supermercado, él quemaba fortunas en juergas y apuestas para alimentar un ego q
o casi físico. No lo sabe, pensó. Cree que me quedo en la cap
cosas. Mis reuniones son necesarias para mantener este nivel de vida. Si no estoy aquí es porque estoy asegurand
". Ya no me importa si tus negocios son tan importantes que te impiden ser humano. Lo que me importa es que me has tenido prisionera bajo la promesa de
implemente era un trabajador obsesivo, él podía manejarlo. Podía marcharse al apartamento de la c
, si crees que este hogar es una cárcel porque yo no estoy para sostenerte la mano, me iré. Tengo el apartamento
cómo funcionaba el mundo exterior, que dependía de su billetera. Pero Alba no se inmutó. Tomó la tarje
fesional-. Mi nombre es Alba Silva. Soy Ingeniera en Seguridad Industrial
ella empezaba a ganar dinero, querría manejar sus propias cuentas, querría saber por qué no había ahorr
diez? -continuó Alba-.
eléfono y
eves las llaves. Esta casa será el lugar donde mis hijos y yo apre
e volvería cuando "mamá estuviera más tranquila". Lucía y Tiago solo asintieron, acostumbrados a un padre que siempre es
paz, sino de una desolación absoluta. Marta salió de la pen
ido,
irando el café frío-. Cree que su "trabajo" es sagrado. No sabe que ya no
perder a un esposo, sino por darse cuenta de que había adorado a un Dios falso. El amor, la familia unida, e
añana iré a esa entrevista. No porque quiera triunfar, ni porque quiera demostrarle nada a João
Solo buscaba dejar de ser un

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