/0/23656/coverbig.jpg?v=a10060c296c68c1e49fac0e93f41c6da)
en el centro de su pecho, como un núcleo de hielo sólido que poco a poco extendía su escarcha hacia sus pulmones, asfixiándola desde adent
uerpo sobre las sábanas de seda de su propia cama, y el i
ación se retorcían como espectros burlones. Intentó mover los dedos, buscar el botón de emergencia que debía estar en la
alta poco, mi amo
e por el que había desafiado a su propia familia, por el que había renunciado a sus sueños
en sudor frío. Un alivio efímero cruzó por su mente nublada.
ación. Una voz femenina, aguda y teñida con una impac
ía suficiente para que pareciera un infarto fulminante. Si el
Esa voz... la reconocería en cualquier lugar del mundo. Valeria. Su mejor amiga desde l
rdido todo rastro de esa dulzura que Camila amaba. Ahora sonaba calculador, frío, casi aburrido-.
o que le devoraba las entrañas, pareció desvanecerse a
és de la visión borrosa, las figuras se enfocaron lentamente. Allí estaban. De pie junto a los pies
ríncipe encantador, la observaba con una expresión de absoluto desdén. A su lado, Valeria. Llevaba un vestido rojo ajustado, un color demasiado vibrante para alguien que supuestamente
como un gorgoteo ahogado, mezclado con un hilo de sang
que ahora sonaba como cristales rompiéndose. Se soltó de Julián y caminó a pasos lentos hacia la cabecera de la cama, in
mejilla pálida de Camila con una uña perfectamente esmaltada-. ¿De verdad creíste que el cuento
las manos en los bolsillos de su pa
eran demasiado desconfiados, demasiado astutos. Nunca me habrían entregado el control de la junta directiva si no hubiera sido a través de ti. Me costó cinco años actua
años... no fue un fallo en los frenos, ¿verdad? La crisis financiera que casi quiebra la empresa y que Julián resolvió "milagrosamente", exigiéndole a cambio que ella le cediera sus acciones para
brazo reconfortante. Su vida entera era una farsa meticulosa
levantar una mano para apartar a Valeria,
ro yo no nací en cuna de oro como tú. No tenía un fideicomiso multimillonario ni una corporación esperándome. Así que ideamos un plan. Yo te presentaría
do sus labios al oído de Camila, ba
iuda que no pudo soportar la presión tras la muerte de sus padres y enfermó gravemente.
ar. Quería levantarse y arrancarles los ojos. Quería llamar a la policía, maldecirlos, arrastrarlos
una sombra de culpa, un rastro del hombre que había dormi
os ahorrando el dolor de ver cómo desmantelamos tu preciada empresa para venderla al mejor
út
ge
o para
ienes hasta perderse en el cabello oscuro. No eran lágrimas de tristeza, ni siquiera de miedo a
as de sus padres, las miradas de lástima de los pocos verdaderos amigos que Julián y Valeria se habían encargado de
mitido un pitido rítmico y débil, comenzó a volver
ás y entrelazando sus dedos con los de Julián. Se so
se transformó en una presión aplastante, como si una losa de concreto hubiera caído sobre sus co
labios ya no se movían. No puedo dejar que gane
última mirada en los rostros de sus asesinos. Julián y Valeria.
e impregnada de furia, juro que volveré de él para arrastrarlos conmigo. Juro por mi sangre, por la memoria
, una explosión de agonía blanca que
ma, pendiendo sin vida. Sus ojos, aún ligeramente abiertos, se habían quedado fijos en la nada, pero en ellos ya no hab
la abrazó p
. Camila abr

GOOGLE PLAY