s ojos, pequeños orbes plateados que hacen de faro en la oscuridad, miden con rabi
básico de supervivencia. Han sido diez años de situaciones dif
con la barbilla el teléfono en
ía su mirada. La grabación sigue c
antes de bajar aquí. Será una gran sorpresa para todas mis amigas que yo desaparezca y mi único rastro sea esa pequeña grabac
cia mí, pero se detienen al instante. Algo lo contiene, algo más fuerte que su naturaleza sanguinaria. A
regunta con un ch
lgo ridícula, con una media rota y los tacones regados por el pasillo. Aunque no me importa
Segunda: me debes ahora un contrato con el sueldo multiplicad
a seca. Se escuchan c
crees. Podría romperte el cuello en un instante,
ándolo con mayor superioridad-. Hace unos momentos lo intentaste, pero
ieta cada vez más fuerte su mandíbula, dej
. Pero no hablaremos a
egresa y señala con su dedo el ascensor privado. La atmósfera es peliaguda. Va él delante y
huele a cuero y madera cara. Su despacho es enorme: una mesa de roble elegante en el medio, ventanales
que resalta su físico, quién sabe si fruto del gimnasio o de sus... extraños poderes. De su estado
a dejar de grabar. Habla ahora mismo,
y, como quien habla del clima con un vecino, empieza a revelarme al
ara estas tierras. Todo esto, la empresa, su nombre, es solo una fachada. A través d
para asimilar, abro
hay del.
a. Una vez al mes se renueva
tón malo del videoclub, pero mis ojos recién han visto pelos
matarme antes? -me
cio unos segundos. Me mira
o te reconoció como -negó con la cabeza dos vec
otan seguridad y una naturalidad adquirida con los años. Si lo finge, debe ser un maes
borras el video delante de mis ojos. Segundo: te mudas a mi ático esta misma noche
o sin
s loco? ¿Mud
ndar libre. Si huyes, te encuentro. Si hablas, te mato. Si obedeces
yo tengo un papel que interpreta
ntentes tocarme ni hacer n
isa. Aquello parece divertirle. Espe
a, no ere
da por pensar a una rapidez de relámpago, pero vuelvo a concentrarme en lo q
si mal no recuerdo? -a
rato con rabi
tu nuevo hog
tiguo apartamento. Los ventanales hacen lucir a la ciudad como un hormiguero de luces. De pronto aquel
n para invitados. Cama enorme,
as a nadie y nunca, jamás, salg
or
en la mira desde que entraste al ritual. Bastarían solo
a y dejo escapar la única señal de d
piensas
vamente azules, mostrando u
una mera formalidad
ira con compasión y abre la boca para decir algo, pero cerré la puerta en sus narices y la tranco c
ivacidad. Quiero que sepas q
anquila, el sent
adas se
marca y toallas esponjosas. No extrañaré mi antiguo apartamento ni al paciente casero al que le debo tres meses de renta. Por cierto, de las primeras cosas que pienso habl
o solo dura unos segundos. Cada pensamiento se transfor
suya, debo sujetarla para que no se caiga. Cuando abro la pu
mbres al lujo
a no? -vuelvo a
s. No sé si de enfado o frustración.
as en alto y esa mirada asesina. Me asusta, pero también lo observo detenerse
veo un mensaje de un
r qué el señor Bradley Wolfe no pudo matarte. Te esperan un

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