ndos. Intento responder. Núme
apar un corto grito, lo necesito para liberarme. Supongo que nadie lo e
, ¿est
lado, hundo mi rostro y exhalo otro grito. Por primer
on ese anónimo. Pero no puedo permitir que un titiritero descono
ayer. Hoy, por encima de cualquier cosa, tengo que exigir p
una taza que costará más que todo mi clóset. El cabello, perfectamente alisado hacia atrás. Y
haces en la oficina. No me hablas hasta que yo te hable, y la nevera es mí
afé sin pe
e? ¿Prohibido r
o de mí. No lo hace con deseo, sino para examinar
durar un
res ap
sigo como una sombra. Andar detrás de él es intimidante, pero s
su paso. Susurros, miradas de reojo, gente que se aparta de su camino. Excepto sus empleados direc
me muero de ganas por soltarle algún sarcasmo a mi estilo, me muerdo la leng
lanta 17 ha sido colocado al fondo. Ahora tiene una nueva silla, un poco más grande y cómoda. En el mon
tal. Firma documentos con rapidez y atiende llamadas que se adivinan estresant
ande que su estatus, tengo que fi
nte barba de pocos días. Trae una taza de café en la mano y la deja en el escritorio de Bradley. No llego a escuch
ico que soporta a ese ogro de ahí dentro desde
recho
Jolie, la secretaria
una sonrisa-. Brad no
cabeza con una mueca de enfado. Al parecer t
tomes muy en serio. En el fondo te
do me cae muy bien. Es la única persona en todo el edific
. Entre visita y visita conversamos un poco. Me cuenta en secreto que él tampoco es human
e ha sido así? -pr
a los codos
2 años. Cuando eres el líder no puedes permitirte d
eres tan c
as él se ocupa de tomar las decisiones, casi siempre difíciles -se endereza-. Pero escúchame
usto detrás suyo
gar para chismes. Vete
con ironía y un gest
sa alguna, pero logra inquietarme un poco, aunque no se lo h
ecesita para una reunión de la junta. Lo deja sobre mi mesa sin mediar palabra,
ena. Ya he pasado madrugadas completas completando cursos en diferentes especialidades
á de espaldas, mirando por la ventana. El sol de la tarde l
la mesa -
eles, pero n
an paranoico o e
idad. Sus ojos ya no son azules, sino gr
gente que m
empe
o hacia mí-. Tú eres una intrusa, una mosca en
Es mi táctica de co
empre que las mocas pueden llegar a ser mu
zul claro, casi transparente. No sé si por respeto
quí. Y cier
critorio, lo veo sonreír. Solo es un segundo, pero no lo olvidaré.
la ciudad se encienden poco a poco y el silencio se torna d
asaña para recalentar y carne enlatada). Me voy al sofá, con la bata enorme
la calle. Viene del interior de
n la punta de los dedos. Allí está él, de
sforman en garras. Pelaje gris oscuro le
y cruje
ateadas me perforan, pero es
uí -gruñe con una voz
. te transforma
s dentro de tres días -aprieta los puños
a verg
a que me
raño varios pisos debajo. Bradley
í, alguien que n
tuyos? -pregu
aqueta-. Un intru
que las puertas del ascensor se cierren lo puedo ver. Sus o
es, desde el pasillo, escuch
hí conmigo. Y por el olor de la tierra moj

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