dó vacío en cues
puestos de guardia, y los omegas se dispersaron como sombras hacia la periferia. Solo quedaron los e
ernas temblorosas, su mente en blanco. La línea plateada en su clavícula todaví
a trajo de vuelta-. Vamos.
guiara fuera del santuario. El aire nocturno golpeó su ros
uvieron fuera del alcance de los oídos curiosos
ondió Darian, d
n seco, obligándo
estado ocultándome algo. Y ahora la luna me elige como
tro estaba envejecido, surcado por arrugas que no debería
, no aquí. Si te digo la verdad, tu vida corre peligro
ado conteniendo comenzaron
, tengo
sé. Pero pase lo que pase, estaré contigo.
latido de su corazón. No era suficiente. N
ir a Kaelan, un eco de su presencia en el límite de su conciencia. No era un pensamiento, ni una emoc
era agitación. Confusión. A
s miedo? -murmu
abitación como un animal enjaulado. Su bestia interior rugía con más fuerza que n
golpeando la pa
no se callaba.
egancia habitual. Su rostro era una máscara de serenidad, pero sus
asó ahí fuera? -preguntó, ce
detuvo, en
La luna. T
como si fuera tu compañera pre
S
uebrajó. Kaelan vio furia en sus ojos, pero solo po
lo es real. La lun
ce qu
lculados. Su mano se posó sobre su pecho, y sus d
linaje. Sin poder. Sin posición. ¿Cómo vas a presentarla a los consejos? ¿Cómo vas a expl
tó con un movi
El ritual me eligió a ella, pe
sonrisa que no ll
s públicamente, el vínculo se romperá. La ma
ntó Kaelan-. ¿Qué pasa si rec
ogió los
sufra. Pero los lobos han sobrevivido a cosas peor
Nadia sería un golpe para su autoridad. Las familias nobles, los Shadow incluidos, no aceptarían u
ible que lo conectaba a ella. No era amor. Era algo más primi
ón ahora -dijo finalm
ojos prometían que no i
ianzas que mantengas. Y los Shadow no olvidan. Si eliges a la omega, perd
dejando a Kaelan solo
siguiera. Pero Kaelan se negó a obedecer. Se sentó en
guntó-. ¿Qué se sup
su interior, recordándole que la omega de la per
ación, Nadia tambié
lo la mantenía alerta, conectada a un Alfa que no
al techo-. ¿Por qué l
na estrella caída en su piel. Nadia la tocó con dedo
adia? -se pregu
leza, Kaelan sintió su confusión, su miedo, y un ref
los habí
s sabían lo que

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