img El Lazo de la Luna Negra  /  Capítulo 5 LA LLAMADA | 25.00%
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Historia

Capítulo 5 LA LLAMADA

Palabras:1545    |    Actualizado en: 06/09/2026

lo ritual. Nadia observó desde su posición periférica cómo los participantes se movían con precisión milena

brillaba con un resplandor plateado que parecía emanar de la propia roca. La cuenca de agua lunar reflejaba la luna l

ado Eldrin que llevaba sesenta años sirviendo al templo-.

uería sobrevivir a aquella noche y volver a su cabaña. Pero obede

zó la línea de ceniza

estremeció, y la marca en su clavícula explotó con un calor que casi la hizo caer de rodillas. Respiró

bestias interiores reaccionando a la magia antigua. Los betas, más controlados, mantenían sus posiciones con estoicis

instruyó Eldrin-. Sientan

na llena parecía atravesar sus párpados, bañando su interio

s, el dol

o barreras que no sabía que existían. Abrió los ojos con esfuerzo, y vio que una lín

ratando de cubr

e la mayoría de los participantes estaban conc

ri

o, y sus ojos estaban fijos en la marca de Nadia como si hubiera visto un fantasma. Sus manos tembl

o? -se preguntó N

u mirada decía todo lo que sus l

l. Nadia sintió que el calor se intensificaba hasta ser insoportable, y

zó, como una marca permanente qu

mento, algo

rculo, Kaelan Blood

fuerza que no podía ignorar. Su bestia interior, la criatura salvaje que siempre llevab

caer. Sus ojos, ya dorados por la cercanía de su best

murmuró, sin que

viera jalando desde el interior de su pecho, como si

n su visión, sus voces un murmullo lejano. Solo podía concentrarse en aque

es, la e

ria del círculo, entre los omegas. Su rostro estaba pálido, y una líne

do se

ue el viento dejaba de soplar. Solo existía ella. Solo existía aquella pre

arras extendidas, todos sus sentidos enfocados en aquell

n vín

de ser

a elegido. La luna los había unido. Y su bestia interior, esa criatura salvaje q

dia sintió el impac

azón aceleró, y una ola de calor recorrió su cuerpo entero. Era como si alguie

o pudo termi

una sensación de plenitud, de conexión, de pertenencia. Algo en su i

, los ojos dorados de Kael

dirige a una omega insignificante. Fue una mirada que atravesaba capas d

ronunció

ilencio absoluto del santuario,

Todas las miradas siguieron la direcció

a? -susur

curan

a F

n, algunas con incredulidad, otras con desprecio, unas pocas con curiosidad malsana. Y

ia podía sentir el corazón de Kaelan, su ritmo acelerado, su confusión. Podía percibi

ién sentí

oz temblorosa por la emoción-. Un vínc

a cabeza, retroc

-. No puede

rin, como si su negativa no existie

abras volaban como moscas en verano, ca

El Alfa. E

puede s

La luna no elige a o

lla no sea...

e los presentes se volvieron más afilados, más calculadores. Ya no la veían como

tó la mirada, y el vín

-anunció, su voz fría

Nadia. Algunos la observaban con odio apenas disimul

rarse. Su rostro estaba pálido y sudoroso, y sus manos aga

reguntó, su voz

ó, confundid

so? ¿Qué es

rostro en el cabello de ella. C

vía. Pero tienes que confiar

lla, sintiendo que las lágrimas

l, apretándola contra

cio, dejando tras de sí un rastro de rumores q

uedó inmóvil, sus ojos dorados fijos en la línea pl

uró para sí mism

r ya no rugía. Solo la

e dijo a Kaelan que estaba en un prob

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