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Historia

Capítulo 3 Tres

Palabras:1818    |    Actualizado en: 09/09/2026

ó de la cintura de Xiomara

ió haci

visto: un segundo entero de absoluto vacío,

ió a colocar

ombre capaz de librarse de cualqu

ey

stuviera poniendo a prueba, inse

¿qué ha

ondió. Sacó

lla y los ojos muy abiertos. Miró a Veyra, después a él y d

ue abriéndose pa

esp

er del

a que la habí

desprendió d

con un hilo d

léfono y pulsó el b

losa de Xiomara inund

del aborto espontáneo y del bolso de Cha

r con una maleta dejó de caminar. Un hombre v

anos como si pretendiera arrebatarle el teléfono, pero se co

sonido ahogado y se af

no sabía qu

ltó de s

ación c

e Xiomar

o. Tanto albor

a cada palabra. Para que Xiomara tuviera que escucharse a sí misma. Para qu

uardó el

ió recuper

s cosas no son como crees. Ella exagera. Se inventa

observó e

as mujeres com

arpa

ería d

ilidad de su propia voz la sorprendió-. Le has contado

cálculo se disputaron

yra

o-. No pronuncies mi nombr

o sabía si sus lágrimas eran s

era ella, que Caspian le había asegura

jó de es

ientras lloraba. El movimiento instintivo de su mano ha

ía sostenido y había mantenido una voz serena y mesurada.

ble y fuerte, quien conservó la com

a que no había

sido a

o la vuelta

inó como lo hacen las mujeres

paldas, Caspian volvió a gritar su nombre, esta vez c

go

guió ca

-

tró u

do. Se limitó a andar hast

rto. Tenía sofás de cuero, música tenue y un camar

una

ués,

ecordar las palabras de Xiomara

avión como si careciera de importancia: que Caspian la encontraba

ntarse por qué él había dejado de tocarla

bebé la había convertido en otra persona. Quizá ya

bastan

había sido

a copa y

pulso. Era una mujer que cal

se había cans

el otro ext

bía un

estaba o

ra segura y predecible, la clase de atractivo que se c

onocido er

llevaba como si no le concediera ninguna importancia. Las mangas estaban remangadas y la corbata,

partó l

volvió a

dejado de

na dec

bar. Las piernas la sostuvieron con f

o junto

upado est

isa, como si no estuviera acostumbrado a sonre

ora

estaba tibio y la mesa que los separaba era tan

is

dos bajo la

preguntó

mpoco s

-preguntó él con voz g

mal

ra beber sola en e

para beber con

por l

Dor

que le pregun

lo

ella-. ¿También ha

n el vaso-. En realidad, ha sido u

n blanco. Debería haber respond

llevaba demasiado tiempo opri

una pieza de jazz que ella no reconoció. Él le preguntó de dónde era y

a persona que era

e limitó a asentir co

s. Ella no pidió detalles. Tenía un sentido del humor seco

encima de la música, Veyra percibió s

ando sus labios

besó p

la boca a la suya. No fue un bes

le rozó el pómulo con el pulgar. Le devolvió

a hubiera

irada del hombre había adqui

ón está arri

asi

-

no se pareció a nada qu

ia devastadora. Cada caricia fue deliberada y lenta. La besó como si

su habitación y

cara. Veyra lo no

o. Sus dedos eran firmes y sus manos desprendían calor contra los homb

ndo -murmuró

o resp

ó en silencio. No como si la evalua

ostro. La mandíb

escendió

qué qu

ima vez que alguien le ha

onfesó-. Lo que sea. S

n de Dorian

escendían por sus costados. La levantó sin esfuerzo. Veyra le

una manera cas

ada parte de ella. Susurró contra su piel palabras que V

Despertó sensaciones que ella creía olv

ndo dejó de pensar y se limitó

era el p

lo hab

-

neció despi

a y regularmente. La habitación estaba a osc

spirar durant

cuando él despertara. Dejar que le preparar

res años entregándoselo todo a un h

o había

vestido en el suelo y se lo puso a oscur

enden las mujeres cuando neces

e agitó

e quedó

desp

sus hombros en la oscuridad, la línea de la

ó la puerta

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