img La mejor venganza: casarme con su hermano poderoso  /  Capítulo 4 Cuatro | 2.26%
Instalar App
Historia

Capítulo 4 Cuatro

Palabras:1452    |    Actualizado en: 09/09/2026

al apartamen

ta con el mismo traje de diseñador que costaba

yra

lla-. Me has hecho v

ería p

as brotaron com

cho que no quería perderla como s

jamás revisaba las cuentas, que nunca se defendía, qu

arte -dijo-, ¿habrías seguid

o.

turnos dobles. Me dejaste creer que estábamos construyendo una vida juntos

no es

la cabeza,

empezó a guardar

ónde

es a otra mujer. ¿Po

¡

eca con fuerza suficient

Por favor, no te va

tirón y le cruzó la

abra cortaba-. ¿Y todavía tienes

n temblaban a ambos

ó haciendo

él cayó d

de que me abandonaras. Para entonces ya había cometido errores con ella. Sabía que no podría ocultarlo eternamente, que tarde o temp

Veyra quie

é demonios es

Aunque esos quinientos mil dólares la hubieran salvado, habría pasado el resto de su vida sin dign

vió a abo

s le corrían por el rostro y ape

i vivía o moría? ¿Y si hubiera sido la madre de Xiomara l

ormó las faccio

-ordenó ella

nuó arro

pu

uerta, pero Caspian la rodeó con lo

a, me tiraré por la

s le ardían-. A

levantó, se volvió hacia la

ete

de la garganta de Veyra ant

mado al vacío. Al volverse, la desesperac

erró lo

e de la

prisa. Seguía llorando; se notab

perdonado -advirtió Veyra

e en el labio. Parecía un niño que hubiera roto algo valioso

-. Haré lo que sea. S

a sentarse a la

ro. Comida para llevar del restaurante donde siempre olvidaban incluir la salsa. Una tarta po

ie frente a él, con

cuerdo posnupcial.

iado ansioso, como si creyera que una acepta

ves a en

ios, Veyra. Jamás volveré siq

-, nos divorciaremos de inmediato. Sin terapia ni segundas oportuni

arpa

mil mil

es la

dólares, pero había visto el diamante y había oído hablar a Xiomara de la vill

odistas de la ciudad y les pongo la grabación de tu

se quedó

lo h

e a p

rm

temblaba la mano al

atro horas cerca del apartamento. La entrega tardó cuarenta minutos. Durante ese tiempo, lo obligó a esper

umentos, Caspian firmó

iomara. Le cedió a Veyra el control de todos sus activos y prometió devol

no le

nservó los

ue Caspian había revelado sin querer aquella noche: el nombre de la cuenta corporativa, las últimas cuatro c

qué haría con aqu

ó a la mansión

man

asa, sino un monumento al dinero que jamás había visto. La manife

tiguo apartamento. Un dormitorio con un balcón orientado hacia un j

í misma y sin tocar nada, como un fant

almorzar, si podía prepararle un baño. Repetía su nombre sin cesar, como

penas r

aba un vaso de agua junto a su cama y una rosa sobre la almohada. Cada mañ

taba en la sala con el portátil y trabajaba desde allí, alzando l

prisionera en

se

lar suficiente ventaja antes de que llegara el momento de hacer valer el acuerdo. Necesitab

era la única estrategia que p

teléfono de Caspian vibró sobre la mesa de centro. Él se encon

ía haberlo

argo, s

re guardado, solo un

enos. ¿En el mismo

antalla se apagó y el silencio volvió a apoderar

léfono exactamen

itación de invitados, se

o no fuera una

la ya estuvi

img

Contenido

img
  /  2
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY