resonar en sus oídos. Diez años. Diez años de noches preguntándose si estaba vivo, si aún pensaba en el
rara. Pero su cuerpo se negaba a moverse, paralizado entre la esperanza y la rabia, entre
nalmente, con la voz temblando
s hombros más pesados, el rostro marcado por noches que ella jamás conocería-, pero los ojos, e
on voz ronca-. Sé que diez años no se borran c
ella, más fácil de sostener que la tristeza-. ¿Si te había
erdón -respondió él
no merecía. Pero algo en su interior -esa parte de ella que lo había amado antes que
que decirle a nuestra hija que su padre había muerto, porque
bras lo hubieran golpeado físicame
padre había tenido tanto miedo de sí mismo que prefir
tía sus propias lágrimas amenazando con derramarse, pero se negaba a ofrecerle ese espectác
A ti. A la mujer que amaba más que a mi propia vida. Mi loba interior tomó el control, y durante un instante -u
us ojos, la forma en que se había detenido justo antes de atacarla, como
jo ella suavement
arme que me detendría la próxima vez? ¿Cómo podía quedarme, sabiendo que
que su ira. -Entonces decidiste, solo, sin pedirme mi opinión, qué era lo mejor para n
e que arriesgara
Enfrentábamos todo juntos, ese era nuestro pacto desde el primer día. Y tú lo rompiste en una sola noche, sin siquiera darme la oportun
de remordimiento tan intensa que pare
te la ocasión
er olvidado y que, sin embargo, revivía cada recuerdo enterrado. Sintió a su loba interior agitarse, reconoci
ó finalmente-. Después de diez años
, volviéndose el del alfa que ella había conocido-. Y porque no puedo quedarme lejos sabiendo que ust
o de hombre que siempre había sido: dispuesto a sacrificarlo todo, incluida su propia felicidad, par
-dijo ella, con la voz más su
endo la distancia entre ellos a solo unos pasos-. Blackridge va a sentir la debilidad
as volver como si nada
recuperar mi lugar, no después de lo que hice. Pero puedo ayu
todo, reconociendo como una parte de sí misma. Diez años de silencio no se borrarían en una sola noche. Per
edes quedarte una noche. Por la
o. Pero fue, por primera vez en d
as entreabierta. La observó entrar de nuevo en la casa, su silueta recortándose contra la luz cálida del interior, y por un instante, pe
e como para recordarle a Fadine que el tiempo apremiaba. Tres días. Tres días antes de que la manada se reuniera, ante
prometió a sí m

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