dó atrás, per
los límites del territorio y los muros de piedra negra de la fortaleza se alzaron imponentes ante mí, su presencia seguía
hog
l respeto y el temor. Los guardias apostados en las puertas principales se tensaron al sentirme llegar. No hubo toque de cuernos ni an
erna herida realmente lo necesitara... sino porque el mundo exterior, y sobre todo aquellos que buscaban una debilidad en mi liderazgo, debían creer exactamente lo
lf
nó firme y respetuosa desde la penumbra. Caminó a mi lado con paso medido,
? -pregunté, sin apartar la
a-. El consejo preguntó por usted tres veces. Hubo murm
sonaban en el suelo de pie
dudas mantienen sus mentes
llos naranjas sobre las estatuas de mis antepasados. El aire olía a piedra fría, a ceniza y a un poder ancestral... y aun así, nada de eso lograba arrancar
ág
lgún modo
fin, deteniéndome junto a la me
no lo conociera a fondo. Me conocía lo suficiente para s
guntó, cruzando las
es de mi conciencia como si la hubiera sentido incluso allí, a leguas
respondí, girándome lentamente hacia él-. Cerca de la zon
Un cálculo mental rápido, un destello de
iente para confirmarm
los c
familia de cazadores y leñadores que ha permanecido en esa franja durant
ro hacia él, exigiendo
ab
día en la espesura, señor, intentando cazar lo que no comprendía -comenzó Rhevan, midiendo
o mi piel, un gruñido sord
ún los estándares de su gente. Bien considerada por los ancianos d
dando por primera vez des
con un filo metálico que hizo qu
a es inestable, apagada. Su lobo interno jamás despertó, ni siquiera cuando cruzó el umbral de la
ón se volvió pesado, d
a empuñadura de ébano de mi bastón, la madera c
fect
n entrecortada por el esfuerzo y el miedo, las manos temblorosas pero firmes, el cuerpo delgado inclinado sobre el mío mientras limpiaba con esmero una herida e
té, y un frío extraño com
jando los ojos
en su orgullo de cazador. Trabaja desde el alba hasta la noche, ignor
ón profunda, peligrosa y lista para desgarrar. El simple pensamiento de que alguie
mbre -
Ayl
ado allí desde el principio de los tiempos, encajando perfe
ja -afirmé con a
vantando la vista con incred
ce la menor? ¿
esa familia -repetí, interrumpiéndo
día cortar con un cuchillo. El fuego crepitaba a lo lejos como el ún
os de shock-. El patriarca humano lleva años intentando asegurar un buen futuro para su hija mayor, buscando
viejo miserable -repliqué, dando un pa
dos los flancos políticos-. Dirán que es más fuerte, más digna de parl
y sin rastro de humor que cur
utoridad absoluta caer sobre mis hombros- que no est
magnitud de la orden, y lentamente i
nalmente a su puerta c
e mi presencia llenara cada rincón de la estancia-. Diles que su Alfa ha puesto los ojos en su hij
era sido inevitable desde el mismo instante en que ella apoyó su mano cálida
miedo? -preguntó Rhevan, con un
ndose un murmullo letal que hi
que significa despreciar una orden directa m
spuesto a retirarme hacia mis aposentos privados para
rdadera razón por la que la quiero. No permitiré que ningún miembro del consejo use su vulnerabilidad en su contra. Quiero protegerla, sí... pero
nte, comprendiendo el tr
. Se hará exactame
ntamente y apoyé una mano contra la fría piedra de la pared. Cerré los ojos,
er su cara con
lo nec
había elegid
onsejos o a los suyos, tendría que adaptar

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