img La Luna rechazada del Alfa Ciego  /  Capítulo 4 | 40.00%
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Historia

Capítulo 4

Palabras:1663    |    Actualizado en: 24/09/2026

dó atrás, per

los límites del territorio y los muros de piedra negra de la fortaleza se alzaron imponentes ante mí, su presencia seguía

hog

l respeto y el temor. Los guardias apostados en las puertas principales se tensaron al sentirme llegar. No hubo toque de cuernos ni an

erna herida realmente lo necesitara... sino porque el mundo exterior, y sobre todo aquellos que buscaban una debilidad en mi liderazgo, debían creer exactamente lo

lf

nó firme y respetuosa desde la penumbra. Caminó a mi lado con paso medido,

? -pregunté, sin apartar la

a-. El consejo preguntó por usted tres veces. Hubo murm

sonaban en el suelo de pie

dudas mantienen sus mentes

llos naranjas sobre las estatuas de mis antepasados. El aire olía a piedra fría, a ceniza y a un poder ancestral... y aun así, nada de eso lograba arrancar

ág

lgún modo

fin, deteniéndome junto a la me

no lo conociera a fondo. Me conocía lo suficiente para s

guntó, cruzando las

es de mi conciencia como si la hubiera sentido incluso allí, a leguas

respondí, girándome lentamente hacia él-. Cerca de la zon

Un cálculo mental rápido, un destello de

iente para confirmarm

los c

familia de cazadores y leñadores que ha permanecido en esa franja durant

ro hacia él, exigiendo

ab

día en la espesura, señor, intentando cazar lo que no comprendía -comenzó Rhevan, midiendo

o mi piel, un gruñido sord

ún los estándares de su gente. Bien considerada por los ancianos d

dando por primera vez des

con un filo metálico que hizo qu

a es inestable, apagada. Su lobo interno jamás despertó, ni siquiera cuando cruzó el umbral de la

ón se volvió pesado, d

a empuñadura de ébano de mi bastón, la madera c

fect

n entrecortada por el esfuerzo y el miedo, las manos temblorosas pero firmes, el cuerpo delgado inclinado sobre el mío mientras limpiaba con esmero una herida e

té, y un frío extraño com

jando los ojos

en su orgullo de cazador. Trabaja desde el alba hasta la noche, ignor

ón profunda, peligrosa y lista para desgarrar. El simple pensamiento de que alguie

mbre -

Ayl

ado allí desde el principio de los tiempos, encajando perfe

ja -afirmé con a

vantando la vista con incred

ce la menor? ¿

esa familia -repetí, interrumpiéndo

día cortar con un cuchillo. El fuego crepitaba a lo lejos como el ún

os de shock-. El patriarca humano lleva años intentando asegurar un buen futuro para su hija mayor, buscando

viejo miserable -repliqué, dando un pa

dos los flancos políticos-. Dirán que es más fuerte, más digna de parl

y sin rastro de humor que cur

utoridad absoluta caer sobre mis hombros- que no est

magnitud de la orden, y lentamente i

nalmente a su puerta c

e mi presencia llenara cada rincón de la estancia-. Diles que su Alfa ha puesto los ojos en su hij

era sido inevitable desde el mismo instante en que ella apoyó su mano cálida

miedo? -preguntó Rhevan, con un

ndose un murmullo letal que hi

que significa despreciar una orden directa m

spuesto a retirarme hacia mis aposentos privados para

rdadera razón por la que la quiero. No permitiré que ningún miembro del consejo use su vulnerabilidad en su contra. Quiero protegerla, sí... pero

nte, comprendiendo el tr

. Se hará exactame

ntamente y apoyé una mano contra la fría piedra de la pared. Cerré los ojos,

er su cara con

lo nec

había elegid

onsejos o a los suyos, tendría que adaptar

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