img La novia sustituta del rey alfa  /  Capítulo 3 La boda en la oscuridad | 30.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 3 La boda en la oscuridad

Palabras:1182    |    Actualizado en: 13/10/2026

e dejaron lav

ron. Una criada me acomodó el velo con dedos helados. Antes de poder pedir agua o un minuto para r

de Theo. Solo encont

una mujer. No lo dijo con amabil

o de

s ya lle

tas se a

que quedaban ardían tenues y naranjas, y el techo se perdía en la sombra. Olía a humo y a piedra mojada

Todos miraban a

a manada. Una mentira dicha en voz alta les llega como

as rodillas ca

ó bajo mi codo-. Perdóneme. Sin famili

a moneda. Llevaba el lobo de plata en el cuello y un segundo broche: una pequ

Segundo después del R

aci

Sus dedos me apretaron el brazo un poco más de

a multitud. Sonó exac

ueña de lo que pensaba. Mira el vestido, le arrastra. Y desde la prime

salón. Mi hermano se r

me miraba de arriba abajo, como quien busca podredumbre en una f

o. El odio, al me

al frente y me

a de pie ante el alta

hombre que llevaba un año sin dormir. Pelo oscuro. Abrigo negro. Ojeras tan hondas que parecía

o y retrocedió. El Rey

supe nombrar. El hilo detrás de mi esternón volvió a tensarse. Más fuerte esta vez. Me dije

an, porque no me atrevía a mirar nada más. Llevaba guantes negros. Dentro, los dedos

Manada del Anochecer, a esta mujer como e

ón. Como quien lee

se volvió

Frost, a este hombre com

no era Cel

brillaba en el borde de mi visión como una vela. A mi lado, por primera vez,

ha en voz alta

rta. En el dedo de Ce

pto

ad. No dije su nombre. Acepté al hombre, e

Creo que la mitad

a falsificado esa firma en cientos de deberes cuando éramos niñas y ella tenía cosas mejores que hacer. La ti

mbre con trazos duros y rápidos, co

o y me lo puso. Sin tocarme la piel. Con los dedos enguantado

nciano-, puedes

y me besara. Todos lo sabían. El salón que

la mano hac

det

n músculo saltó en su mandíbula. Durante un latido interminable par

la

á se

trás. No me ofreció el brazo. Los lobos se apartaron como

edaba flojo. La boda había durado treinta

rró al fondo: «Ni se quedó al banquete». Una

Nadie sabía nada. Estaba casada con el lobo más pel

e ofreció el brazo-. Permítame. Hay mucho camin

murmurando. Ante las puertas, se detuvo y me hiz

enida

vestido, donde las criadas lo habían sujetado con alfileres para que no tropeza

volvió a alzar la vista hacia el en

-dijo-. Va

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY