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Historia
El Heredero y La Chica del Barrio

El Heredero y La Chica del Barrio

Autor: Drumystral
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Capítulo 1 La mujer que creían conocer

Palabras:1163    |    Actualizado en: 24/10/2026

e se invente historias sobre personas que

tención que las demás. Y si una mujer trabajaba por la noche, enseguida surgían los comentarios.

re fui muy independiente desde muy joven, lo que atraía miradas y c

or que me presente. Me llamo Nara Rocha, pero casi n

yo era "la flo

. Una noche en la que tuve que tomar una decisión para salvar a mi famil

ra, con veintiocho, ya no me importaba tanto lo que di

pocos kilómetros del barrio donde crecí. Aq

ra intentar mantener a flote el pequeño negocio familiar, allí dentro, en aquel salón de eventos

verme entre esa gente s

ndo convenía. Y nunca olvidaba que, para muchos de

go, ocurrió algo. O mejo

pas cuando oí a una mujer

le di importancia

- pregun

iros - comentó

ía ese nombre. O mejor dich

ores empresas constructoras de la ciudad. El tipo de hombre que salía

nte a su padre. Pero yo nunca

entrada y entonces lo vi. En

argo, había algo en su mirada que me inquiet

e diera cuenta de que lo estaba o

cuenta de que Gabrie

¿S

stenía. Luego volvió

s aquí? -

- res

hace cuán

reció extraña, per

sufic

ozó una

re respo

cen preguntas que n

ad. Fue una sonrisa pequ

llamas? - q

dido, pero en lugar

Por

do averiguar si eres ta

y intentando averigu

en toda la noche, pareció no saber qué

Gab

ro antes de marchars

Na

s fuerza. Y eso que yo

ía, pero Gabriel Medeiros ya había descubierto quién era yo. Y lo peor de todo, sabía exactamente dónde vivía. En el barrio mar

o tiempo. Es decir, no como a una mujer fácil que solo sirve para llevársela a la cama y luego dejarla d

jo, no tardé much

é con tres llamadas perdidas de m

y llamé inmedi

madre en cuanto contest

amá. Ya sabes q

ano ha venido aquí diciendo que

a cama y ento

hombres

idos. Preguntaron si vivías aquí y si s

ante, sentí un nu

o. Primero venía una pregunta, luego una amenaza disfrazada de amabilidad. Po

les res

amente y no le debes

adre, cerré los ojos, per

ola de casa h

Por

olo por m

que pudiera insi

ue averiguar quién me estaba buscando. Au

che anterior habíamos intercambiado unas palabras, nada más. No había hecho nada para llamar su atención, sal

fuera preci

a gustarles los retos cuando

uché y me preparé para volver al barrio. Antes de salir, comprobé el sald

y a mi hermano, Yuri, le habían enviado un aviso de pago

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