img El Heredero y La Chica del Barrio  /  Capítulo 5 La primera mentira de Gabriel Medeiros | 50.00%
Instalar App
Historia

Capítulo 5 La primera mentira de Gabriel Medeiros

Palabras:3222    |    Actualizado en: 24/10/2026

oche no p

re la mesa de la cocina, al lado del móvil que sujetab

Gabriel Medeiros, acab

bras llegaron a perder su sentido, pero e

ligué a aceptar la explicación que nos dieron: un accidente, una carr

bía creído

l centro de la ciudad. Llevaba años acostumbrado a conducir por ese camino. Además, la policía nunca nos expli

da intentando mantener a flote a mi fami

uien parecía dispuesto

do, de repente, inicié una

le si sabía algo sobre la muer

giendo una explicación sobre la

que él se diera cuenta de que a

tenía ni idea de lo que estaba pasando, y mi necesidad d

i capaz de env

taba durmiendo. La encontré sentada en la cama, con

as podido dormi

cabeza. Entonces

ue me digas la ver

ojos y entonces

ara

e una vez. Solo quiero saber si estab

fue la respuesta más ate

o, miró hacia la pue

s a la constructora. Al principio, solo era un trabajo. Se encargaba del

des

ocupado. Decía que había encontrado

ón empezó a latir má

regularidades? -

actitud. Él decía que

se lo pe

mi madre me miró

hija mía. No podía obl

incapaz de s

Mi padre le ocultó información a mi madre. Mi madre me ocultó lo poco que sa

muerte tuvo algo

diato, arrepentida por la dureza de la pregunta, pero mi

que nunca t

respiraci

¿Q

ido procedente de la calle int

la puerta con tr

a, mientras yo me daba

la entrada y miré por la rendija de la ventana. Habí

a ninguno

- pregunté sin

ar sobre la documenta

e y vi que est

nuevo a la p

ahí el

señora firmara el acu

firmar nada

re sí. El que sostenía el

el proceso. No complique una situación

miedo y entonces acabé dici

a mi familia hasta que expliquen por qué

jaron entonces y yo esperé hasta que desaparecieron d

n plazo para que acudiéramos a una reuni

iguraba la siguiente

que no esperaría a que G

esta vez, no aceptar

ente, recibí un m

hoy por la comunid

la pantalla dur

e quería, pero algo me molestó en

la deuda ni a los hombres que se habían presentado en mi pue

resp

ero esta vez qu

lo me c

tend

pondido Gabriel, pero aun así

la entrada de nuestra calle. Esta vez, Gabriel iba solo en

enseguida de que lo estaba esp

do algo? -

melo

to seguido, le entr

rostro de su pad

na reacción discreta, casi imperceptible,

a esa

as sacado est

ré debajo d

Cuá

noche. Junto c

ntó la vista

é ame

n el móvil. Lo leyó en silencio

as haber re

e golpearon com

ías que algo as

o lo que q

hacer eso

edó i

acer

descubriste que alguien podría estar amenazando a mi familia. Hoy apareces aquí

asó la mano

tentando a

uesta ya n

ara

aterrorizada y alguien está utilizando la muerte de mi padre para int

te unos segundos y ento

aber elegido lo q

e que tu padre trabajara en algún proyecto de la constructora. Pero yo

a me pareci

so era lo que la

anquilidad de quien está acostumbrado a negociar contratos, gestion

n cuando vio la fotografía y, po

erdo - r

por la facilidad c

e cr

e su m

lo estoy

exhaló l

ión de tu casa. No voy a permitir que tu famili

es promet

eterte que l

esperando que confíe en ti solo porque

asi

el miró las casas de alrededor, a los niños que jugaban cerca de la escal

odo el mundo a

fue tan repentino

mucha gent

gunas familias están preocupad

só al oírle habl

ablado c

uando est

más te

ó un segundo

lo que tengas que

a risa i

ecir que tend

as te

descubras lo que

sión se

o un intento de ayu

que has venido hasta aquí por mi casa,

e quedó e

erqué

enes al barri

e, por un instante, tuve la impresi

la atmósfera entre nosotros. La ira seguía ahí, pero

o si fuera a tocarme el bra

paso

fectarle más que cu

ías en mí

darme motivo

la

do protegerte de algo

decidas lo que puedo

pretó la

n él. Pero hay personas que no se detendrán porque seas valiente

s mi mundo porque has

so lo que

tratarme como s

rcó un

icho que fue

lo digas. Se nota

lgo que me confundía. Gabriel parecía dividido entre responderme con l

imposib

res un m

ron antes de que p

vez. Solo me miró con una expresión tan seria que, por

, sino porque me di cuenta de que había

ejor que me v

Qu

se dio l

quería desde el principio: que dejara de aparecer en mi vi

cia el coche, una sensación i

Gab

y miró h

r qué lo ha

ría exigirle que admitiera la mentira. O quizá, en contra

o sobre la foto, c

volvió a s

lo co

ga que ver co

volvió a d

ente durante

ga que ver c

l se subió al coche sin decir nada más, y yo me q

i cuenta de que me

a lo que empezaba a sentir c

ombres que creían que podían resolverlo todo con dinero. Y, sobre todo,

tres cosas. Aun así, cuando volví a casa,

ón junto con la fot

. Y tenía que hacerlo antes de que la curiosidad

Gabriel volvió

spacho, revisando documentos, c

hablar - anu

levantó

e el pr

Wilson

vo serena, pero sus dedos no de

se dio

cuerdas

erró la

por un empleado que de

a casa de la familia ha quedado embarg

antó y se acerc

a resolver estos asuntos. No es nece

toy inv

e giró l

ulpa de

no res

ó entonces un

ometiendo la estupidez

os habland

empre has tenido la pésima costumbre de con

ómo la ira crecí

pasó a Wil

o. Pero enseguida volvió a la mesa, abrió un cajón, s

e interesa s

gunda, un informe financiero. En la tercera, una copia de un documento firmado pocos días a

e una reunión celebr

cha estaba a su lado. Y, en la silla de enfrente, había u

ecido hacía cuatro años y declarado ofici

levantó

que ver mi

ó el maletí

haber indagado

esponde a

respuesta que

cogió el

veriguar

esa y agarró a su

estigando a Wilson Rocha, no solo sal

soltó

stás am

ar que destruyas todo l

samente eso lo qu

, Otávio perdió

idea de lo que

l despacho llevá

ocha, ahora tenía una cosa clara: la muerte del padre de Nara no era un asunto zanjado

recibí una llamada de

Entonces, una voz mascu

ara

ién h

ue conoció

zón se

é qui

e hacer preguntas so

afía que había

uién

ignoró m

acer lo correcto. Po

ntí un escalofrío re

é le

una p

olvió a hablar, su

Otávio por qué realmente

se cortó

el móvil pegado a la

aquel lugar que le atraía, algo que le hacía volver a pesar de saber que

adre. O intentando descubrir qué le había pasado a su

tarjeta que gua

abriel y contarle

ntara todo lo que sabía.

l Medeiros no había sido más

na el

mi padre y deci

rdad, tendría que aprender a

r el que empezaba a sentir precisamente lo que

img

Contenido

img
  /  1
img
Instalar App
icon APP STORE
icon GOOGLE PLAY