e encerrarte en una jaula. El vehículo abandonó el maltrecho camino de entrada de la Casa de los Foster.
bía nada que merecie
ta en blanco. No parecían una familia despidiendo a uno de sus miembro
e observó una vez por el retrovisor. Tenía una mir
oras -se lim
ió a abri
pero no bastaba para combatir el frío
a m
nic
que la frontera entre la exageración y la verdad sangrienta se había desdibujado hacía mucho. Sin em
o
er
pare
s familias que les enviaban posibles compañeras.
había termi
reí que ya había tocado fondo. Al parece
al, enormes siluetas de un azul profundo. Silenciosas. Antiguas. Co
cido. Abandonábamos la manada en la que había crecido par
as de mi madre vol
de luchar por
aré», me
velocidad y se detuvo ante d
nte ensangrentada: el símbolo de la Manada Luna de Sangre. L
e parecía di
í. Comprendí por qué mi padre me había vendido con tanta facilidad y por
edad era
uma
quitectura señorial con frías estructuras modernas de vidrio. Enormes braseros ardían incluso a ple
rsas de la Manada Cresta Azul y sus pocas docenas d
una ráfaga de aire helado irrumpió en el interior, c
as por los nervios. En cuanto intenté bajar, casi me fa
rar el equilibrio. El corazón me golpeaba con tanta fuerza que parecía ocuparme todo el
dijo
bajar, como si su única tarea hubiera s
ada. Sin alterar la expresión, me hizo una leve inclinación
ré de mi pequeña maleta, toda mi vida comprimida en algo q
íbulo del edificio principal. El mármol de tonos fríos reflejaba mi sil
ante caro como para hacerme estremecer. Y, aun así, todo res
ces l
sillas de respaldo alto que parecían tro
ntado irradiaba fuerza y autoridad. Su rostro estaba compuesto de án
a, Celeste Voss. Elegante, imponent
omo quien examina mercancía, sino como si d
r -pronunci
ero toda la sala
la Manada Lu
mano. Su voz envolvió la tensión
pasa nada. No tienes
ligando a mis piernas, pesadas como si estuvieran
aterrorizado, esperando el golpe del hacha. Las uñas se me clavar
se en intercambiar ninguna cortesía-. Confío en que ya comprendas el acuerdo
rarse de que cada palabra
hijo a Dominic d
Sabía que aquello llegaría, pero oírlo en vo
te concederá plena libertad personal. Se creará un fideicomiso a tu nombre, cuyos rendimientos bastarán para que puedas manten
ert
ne
inalcanzables colgaban ahora frente a
uella mirada gélida. Bajó apenas la voz, lo que h
do puedas sobre
rev
es
verdad cruda y helada, expuesta por el
igidez, casi
osa podía hacer? ¿Protest
patética. Otra omega a la que cr
había deshecho de mí sin pensarlo dos veces. Era como si me estuviera ahogando
la me destroza
adónde ir. D
, a creer que mi vida estuviera destinad
mo cambio en mi expresión. Después sacó una elegante tarj
de aseo... cualquier cosa que haga que t
aún apretaba. No vi desprecio en sus ojos, solo comprensión, como
e equi
s había ahorrado cada centavo que ganaba. Planeaba un futuro
ellos sacrificios parecían
Sus ojos eran penetrantes, casi capaces
quien logre calmar a la
ijamente,
abía tratado nunca con
me oprimía el pecho. Hice una reverencia edu
eodore mientras
l aire pareció ejerc
omento de que co
volví y fui tras él, dejando atrás el vestíbulo para dirigirme
edecieron. Cada paso me acercaba al hombre cuyo nombre todos pron
la torre de
res se habían la
izá terminaría si
rta de madera. Me dirigió una única mirada, s
o
plé la
lla estaba
de todas l
azón. Tal vez pudiera hac
l
do y empujé
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