img Elegida por el Alfa Bestial  /  Capítulo 4 Cuatro | 2.00%
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Historia

Capítulo 4 Cuatro

Palabras:1867    |    Actualizado en: 05/11/2026

vista d

incliné sobre ella, sus pupilas se desenfocaron, los ojo

erdía el c

rante que se mezclaba con el aroma salvaje y violento

ni siquiera sentía nada. Había cono

n en silencio. No hicieron preguntas ni me miraron a los ojos. Tomaron la gruesa manta que ya estaba preparada, envolvieron con m

Silenciosos.

rarse, la habitación quedó su

manecían

o por el deseo: los ojos rojos como la sangre, los colmillos afilados alar

, yo era u

pe

equivo

mis venas. Era el legado

ra dispuesta a tener un hijo suyo... o encontrarse con su verdadera compañera. Si no conseguía ningu

sobre mi cabeza

No había cumplido ningun

po seguía

luna llena eran las peores. El poder me hervía por dentro, como si quisiera arrancarme la piel desd

día que la transform

rse. Los colmillos desgarraban las encí

orar y destruir. Cualquier criatura viva q

molesté en desm

es a cualquier cosa en la ca

pañera. Ninguna loba

a menos que quieras que

do, el suficiente para mantenerse alejadas, yo no tendría que r

creí que el amor pod

a sido mi

ba y yo le creí. Creí que su amor era sincer

ho, mientras el fuego crepitaba y bañaba su per

aldi

uo de la

e temiera y estuviera dispuesta a

dije que

neces

nto tiempo que el fuego t

inmediato que todo había terminado. La

or ta

edaba u

o, sin d

o una cuchilla-. Básicamente eres una bomba de relojería. Alg

apartó la suya de golpe y la escondió a la espalda, c

o no elegí esto. Pero te ne

ás seguir viva. No puedo arruinar toda mi vida por tu maldición. ¿Tener un bebé

bestia! ¡Serí

ó, peligrosamente

que eras el heredero de la familia Voss. Pero ¿sabes qué? Solo eres un bicho raro defectuoso. U

ueta y corrió

, no ha

ca, quebrada. No

irada en la calle-. No me toques. No te acerques a mí. Y si te atreves a hablarle a algui

mar

estruendo resonó por toda la habitación va

cómo me miró jus

. Rep

iera comprendido qu

huesos: si ni siquiera la mujer que una vez me había amado

a a mi secreto. En cuanto a los rumores, dejé que s

ndo a una mujer tras otra y haciéndolas desfilar ante mí.

evorándome por completo. Al menos entonces dejarían de

tes, otra mujer se había

de mi traje hecho a medida. Para cualquiera que me viera, era la

a, habitaba una criatura inquieta que daba vuel

se oxidaban

había acaba

respaldo alto. Reinaba tal quietud que podía oír mi respiración,

rrible error que había cometido. Destruiría cualquier fantasía con la que hubiera llegado. Pondrí

madera se abrió le

una

de una maleta diminuta que daba la impresión de que podría arrancarla. Tenía el rostro pálido y los labios c

ro

alda recta y lo

n mí. No se sobresaltó. No apartó los ojos. Tampoco se

ecer allí, observá

escifrar: una cautela tensa, un agotamiento enter

aquel terror puro e instint

nces s

enas un

orrió la columna como una corriente de alto v

do inquieto su prisión, atormentado por la c

simple d

plosiva, seguida de u

s estado buscando! Dominic, ¿cómo

estuvo a punto de des

n aroma e

e amenazaban con apoderarse de mí. «Mírala bien. ¿Acaso es diferente de todas

¡Es completamen

ue parecía dispuesto a abrirs

itar! Pero ella huele a luz de luna y a bosque. Y a algo más q

tado. Y aunque fuera distinta, ¿qué cambiaría? Eliza llegó a amarme de verdad, ¿y qué ocurrió? Ni siquiera

dio

rugió,

ro puedo sentirlo. Debajo de esa barrera hay algo que en

y estuvo a punto de destruirme. Esta chica ni siquiera ha desperta

o

mitir que la esperan

za me había enseña

y dejé que la bestia s

on a reptar por mi piel como criaturas vivas. Mis ojos se volvieron rojos como la sangre y brillaron en la penumbra

on con sonidos nauseabundos. Los dedos se estiraron, se def

mo una niebla espesa, a punto d

co ser vivo que aún perma

se ocultaba tras una

ate l

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