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Historia
Capítulo 12 12
Palabras:4035    |    Actualizado en:05/11/2022

Un vehículo negro totalmente blindado les esperaba en la puerta de la mansión cuando Lucas, tras vestirse, llegó hacia el recibidor. Había optado por una camisa blanca de seda, y un traje azul marino, completando su atuendo con unos mocasines de cuero marrón. Al joven le resultaba curioso, pero al parecer incluso compartía la misma talla de pie con el Félix auténtico.

Baltazar le esperaba de pie, vistiendo un traje negro que lucía muy caro, y un abrigo largo del mismo color. Al verle, se acercó con una media sonrisa al joven y abrió sus brazos en señal de saludo.

—Ya estaba deseando que llegara la hora hijo mío. Reservé mesa en uno de mis locales favoritos de la ciudad. Hay música en directo, y un ambiente relajado e íntimo —Poniendo su mano sobre el hombro de Lucas, le indicó con la cabeza que comenzaran a caminar—. Podríamos hablar de tus vivencias en estos cinco años, tus amores… No sé, esas cosas que un joven nunca le cuenta a su padre.

—No creo que contarte mis secretos sea buena idea —respondió sin evitar una sonrisa, realmente esos secretos podrían matarlo—. Por cierto, ¿Dónde está Selena? Pensé que vendría con nosotros.

—Vendrá, imagino que su última visita te resultó sumamente placentera y por eso la quieres traer. Sería más idóneo una vez llegases a casa… Pero no hay problema. Puedes tener sexo con ella siempre que lo desees, siempre y cuando no sea cuando yo la solicite para trabajar. A cambio —continuó hablando Baltazar mientras se metía en el asiento trasero del coche—. Ésta salida como muchas otras, son su pago. Así le agradezco su trabajo. No soy una persona tan cruel, no las mantengo en estado de inanición ni las obligo a nada. Ellas, todas las chicas que pasean por la mansión, eligieron esto. Eligieron el camino del dinero fácil, y yo solo les brindé esa oportunidad.

Lucas, aún de pie junto a la puerta del vehículo, no mantenía la opinión de aquel hombre. Una persona cuyo único fin es dañar a las personas, no trataría bien a nadie, y menos a unas chicas desesperadas que habrán recurrido a aquella vida por máxima necesidad. Nunca se había replanteado el mundo, y nunca había puesto interés a nada fuera de su burbuja. Se sintió apenado, sin saber realmente cómo debía actuar hacia ellas. Quería ayudarlas, pero no podría si estaban allí por propia voluntad.

Del Interior de la mansión, una hermosa chica de piel blanca y cabellos negros salía sonriente. Traía un corto vestido rosa con brillantes, y tacones del mismo color. Estaba tan hermosa que Lucas no pudo evitar quedarse mirando con la boca abierta.

—¿Qué miras tanto?. La hora del juego no llegó aún Selena pasando su dedo por la barbilla del chico.

Entró al vehículo, sentándose junto a Baltazar, y Lucas al otro lado.

Se pusieron en marcha abandonando los terrenos de la mansión y adentrándose en la oscuridad del pinar.

—Bueno, cuéntame Félix. ¿Cómo has estado todos estos años? —preguntó Baltazar para iniciar una conversación con su hijo.

Lucas se disponía a responder con un simple «no me puedo quejar» pero Selena le miraba negando con la cabeza de forma sutil. Le sorprendió, parecía que leía su mente, que intentaba darle las respuestas. Como un juego de azar, decidió arriesgarse y confiar en ella, pues seguía a salvo por qué no le delató. De ese modo, intentaría ganar su confianza para que le contara quién era.

—La verdad padre, podría haber sido mejor —Disimuladamente, la joven le guiñó un ojo en señal de aprobación—. Ya sabes… No todo sale como uno planea.

—— Bloqueado ——
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