Libros y Cuentos de SUSANITA TINEO
Condenada al Infierno de Él
La puerta se abrió de golpe, y con ella, mi vida se hizo pedazos. Javier, mi Javier, el hombre que juró protegerme y que era el padre de mi hijo nonato, estaba irreconocible, transformado en una bestia furiosa. Me acusó de la traición más vil: entregar a mi propia hermana, Isabella, a Rodrigo, mi ex y su rival, usando información confidencial sobre sus rutas. El golpe en mi mejilla fue el inicio de un infierno, una bofetada que no solo me dolió la piel, sino que me rompió el alma. "¡Mientes!", gritó, y el mundo se congeló. Mis súplicas cayeron en oídos sordos mientras me arrebataba brutalmente lo más preciado. Vi la aguja, sentí el pinchazo, y el horror se materializó: mi vientre, mi hijo, nuestra esperanza, desaparecía en una agonía indescriptible. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Y por qué? ¿Por qué la crueldad no tenía límites? Al despertar, el vacío insoportable en mi vientre era un agujero negro que devoraba cada centímetro de mi ser. Él no solo me había quitado a mi hijo, sino que me había condenado a una tortura aún mayor. Me obligó a ser la "incubadora" para la hermana clonada de Rodrigo, la misma persona que me había arrastrado a este abismo. Atada, mutilada y sin voz, me negaron incluso la liberación de la muerte. Aquí, ahora, en este infierno terrenal, mi dolor se convirtió en una fría promesa.
La Justicia Siempre Gana
La víspera de la selectividad, mi novio Mateo me impidió tomar el último autobús por esperar a Valeria, su "pura" amiga de la infancia, que se había ido a buscar una flor. Cedí a su terquedad y a mi amor ciego, abandonando mi futuro por el de ellos. Al final, Valeria perdió el examen, su vida se desmoronó y murió en un accidente laboral. Mateo nunca me perdonó mi "éxito" y el día que fui a matricularme en la universidad, él me esperaba en la Giralda. Sus manos me empujaron al vacío, sellando mi destino con sus últimas palabras: "Esto es por Valeria". Morí creyendo en la bondad de otros, traicionada por aquellos a quienes más había querido. Pero entonces, desperté. Volví al mismo refugio, a la misma noche de lluvia torrencial, con el mismo dilema y el olor a pino mojado. Esta vez, el frío intenso no era solo por la tormenta, sino por el recuerdo vívido de la caída, del odio en los ojos de Mateo. ¿Cometería el mismo error por segunda vez? No. Respiré hondo, el plan claro en mi mente. La venganza es un plato que se sirve frío, y yo acababa de empezar a cocinarlo.
Adiós, Amor Falso: Bienvenida al Imperio Vargas
Llevaba ocho años con Javier, una bailaora de flamenco esperando que la promesa de matrimonio se materializara tras conseguir el gran contrato de arquitecto que lo consagraría. Hoy, lo había logrado, y yo, ilusionada, aguardaba la llamada que confirmaría nuestros planes. Pero en lugar de una cena de celebración, él llegó eufórico, sin mirarme, llamando a otra mujer, ¡Sofía!, su "musa". De repente, me preguntó por la peineta de mi abuela, una preciada reliquia familiar, para que ella la usara. Mi corazón se heló con la verdad. Me humilló con su indiferencia, minimizando mi dolor y mi arte flamenco. Más tarde, vi el horror en directo: Javier, con la peineta de mi abuela, arrodillado ante su "musa" proponiéndole matrimonio. Cuando confronté la traición, esa peineta, símbolo de mi linaje, fue destrozada sin piedad, y luego, mi ex intentó reemplazarla con una falsa réplica. El mundo se me vino abajo, sentí toda mi dignidad pisoteada. ¿Cómo pudo este hombre, a quien di ocho años, ser tan ciego, tan cruel? ¿Reducirme a una "tonta" a la que podía manipular? La ira y el asco me invadieron al ver su descarada duplicidad y la superficialidad de su nueva "novia". En medio de mi desesperación, tomé una decisión que cambiaría mi vida para siempre. Marqué el número de Mateo Vargas, el poderoso y enigmático heredero de una dinastía andaluza que llevaba años esperándome. A su antigua oferta de matrimonio, finalmente respondí: "Sí, quiero casarme contigo". Javier, que me creía destruida, se encontró en mi boda con una Isabela renacida, respaldada por un poder que él jamás podría imaginar. ¿Podría el ex arquitecto sobrevivir a la furia de los Vargas?
