Is
menos como una galería y más c
o abovedado, arrojando luz fracturada sobre una multi
a, con las manos apretada
l Renacimiento. No había venido
r una sola cos
la de
la tienda de una adivina. Era una es
para mí. Había afirmado qu
suficientemente clara como para
apartamento en el caótico
ín de terciopelo en el es
aballeros,
tó dolorosamente c
ial de cin
é mi p
en
giraron. Fue un
to cin
o de la pr
edé h
je a medida, irradiando una oscura atracción gravitacional. A
cristal. Probablemente n
io pujar
oz sin traicionar ninguno d
de Alejandro. Él levantó
scie
ientos -
nien
ellos. Un deporte
. Había liquidado mis activos personales, pero necesi
illón
o succionó el air
s ojos se encontraron con los míos, brilla
Sus ojos eran vac
gida. Vio a un oponente
tó la
mil
límite. Si subía más, no podría pagarle al p
o en silencio. *Por favor. E
desespe
undió con
on vozarrón-. Y la dama de rojo
rtill
Villarreal por tre
del martillo fue como el
ras la sala estallaba
a de cristal. Los vi entregar la
ro entregárs
Golpeó sus largas uñas de acríli
solo un
n bor
y se lo había regalado a la mujer que lo estaba
piernas se sen
los aplausos resonando en mis

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