cio apenas se había secado cuando
ofocante. Mi cadera era un lienzo palpitante de moretones morados
ejército de mudanceros que acarreaban cajas con l
un tazón de fresas con crema. Me ofreció
e insistió. Dijo que las escaleras de mi departamento
volvió pa
significaba dirigir un imperio construido sobre sangre y dinero, pero últimament
en el sobre que
eso? -p
deslizó por la superficie de caoba p
a -declaré
runció, una tormenta
Ya lo hablamos. Una vez que nazca el niñ
bra suspendida en el air
ón de mi padre hace diez años fue solo un negocio? ¿Jurar por
alos
con un brillo de triunfo en los ojos. S
lo mejor, Dante. Claramente está inesta
la pluma de la m
ta! -
. Dante caminó hacia mí, su impone
a y peligrosa-. No puedes renunciar.
ar que me había amoratado ayer. No me inmuté. No parpadeé. Simp
to sali
nde? -
s de
ia la puerta. Me siguió, como siempre hacía
o dejaba lugar a discusión-.
gado de palabras no dichas. Conducía agresivamente, zigzagueando por el tráfic
e doblegaba. Estaba acostu
tono de llamada esp
al primer
Mi
tante, una ternura que n
a el cristal blindado, difum
¿Dolor?
. El pesado vehículo c
dras de cualquier lugar seguro, rodeados
iéndose hacia mí con los ojos
é, inc
stás e
a emergencia.
te -e
una p
tada física, fría e implacable. Pisé la banqueta,
tó, ya poniendo la
mi teléfono. No esperó
neta y se fue a toda velocidad, sus luces
No tenía teléfono
ue ca
e mis huesos temblaron y mis dientes
ra encontrar las pesadas puertas cerradas por la
cabeza daba vueltas en una neblina vertiginosa, y sentía l
ras arriba hasta l
hora convertido en la suite de Mi
voz. La vo
. Amo
tando una can
izándome hacia abajo cuando mi
de otra mujer mientras yo yacía en el suelo, temblando con m
los
la oscurida

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