la cabaña de Valle de
ocante de una tumba esperand
la sala, mi aliento empa
nea esta
nsa esta
ionar sobre mis "crímenes", quitándome l
ría co
ía dese
rme en una esposa sumisa, una que ace
vibró cont
dedos entumec
ostró un solo
a su furia, o quizás para
dientes castañeteando-.
a, S
a, etérea y enfe
ra D
a
á mi esposo
sino del frío profundo que s
la ducha
ír la sonrisa extendi
ento de envenenamiento. Eres realmente malvad
te en
o Dante cree que soy frágil. Cree que soy la víctima. A
náuseas m
lo al t
jo que necesitas congelar la
or la
a ahora, una espesa cortina
ña se cernía, ominosa y p
través del suelo, sacudie
gruñendo en las profu
mi garganta-. La ladera. Es inestab
n dramática. Siempr
onvirtió en un ru
o los viejos pinos de la cre
as se precipitaba por l
, por
abrirse al fondo de
Dante, ahogada
Con quié
le re
ró al teléfono,
ete,
ea se
er el t
rta trasera, pero el rugido exterior
explotaron
en una violenta y a
carga, levantándome del suelo y estre
ad siguió
taña aplastaba el aire de mi
en la sup
en la
rado quemar el mundo pa
l quien me dejó

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