Ríos
a reina benévola ofrecien
imoteaba, sus garras arañan
día m
suelo del salón de baile. El aire en
auces gruñonas de los perros guardianes que pa
la pantorrilla mientras los guardias se re
lo s
manos torpes pero suaves, prometiendo que nun
Sofía, su rostro una
oz alta una mujer vestida de seda esmeralda
inclinando la cabeza
o falsa dulzura-. Ari es de pura raza. Cuesta
dijo Dant
fue un
ala, comprobando las reacciones de sus Capos
paso a
ue apenas podía levantar lo
que irradiaba de mí, ladró y tr
ó a mis
detrás de nosotros. La correa se arrastró
opas de champaña de
o! -grit
pareció i
i la avalancha de vidrio
ante m
alcanz
yo estaba en la
jó sobr
ella, protegiendo su vestido de seda, s
Fragmentos de cristal explota
en la mejilla. Luego un corte más
e in
los o
sobre ella, actuando
, salvo por el suave gote
us manos ahuecando
ó, su voz ronca d
a, llevándose una mano
u frente contra la de
iéndose el vidrio de su
mente,
sobre el mármol blanco e impecable. Un cor
i mejilla, mezclándose con la c
par en par. Por una fracción de
paso ha
ena
e -interrumpió Sofía
izo se
ndíbula de Dante se tensó. Miró mi brazo s
su de
un soldado lleve a
la es
ó su braz
o-. Salgamos
encima del vidrio roto, dejándome sangrando en
joven llamado Luca,
jo suavemente-. El
ies. Era del mismo color que el vino qu
ito el co
estaba
caminé hacia la
sitaba
un boleto

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