Villar
té aho
i pecho como un peso físico. Por un se
dí la
le
o golpeó sá
tillas. La habitación estaba vacía. La puerta de
na? -
enc
no era pacífico. Estaba mal.
cama y revi
tido rojo que le compré. Lo
se sentí
la sirvienta, estaba desempol
está? -p
io un r
Se
. ¿Dón
sde ayer, señor -dijo María, lucie
y agudo, se clav
iando. Dijo que iba
nó en la barra
esperando
So
ay alguien en el pas
té las
segurid
o no funciona! ¡Por fa
blemente solo había salido por un café.
é allí
tamento de Sofía
pasillo func
é su
ería de encaje negro y una bata de
ojó so
s -sollozó contra
arté
Sofía -dije, señalando l
-mintió. Sus oj
manos por
ó-. Solo un rato
cuerpo con
entí
an conmigo. Su perfum
cabeza hacia la ventan
de pavor absol
hasta las yemas de mis dedos. Algo
desabotonan
mírame
hacia
la vi
ajo la lluvia. Vi l
sus ojos en la
era
na
rado con ab
é a S
preguntó,
que irm
a vuelt
dor. Tomé las esca
r al penthouse.
de que el pájaro no ha
me los semáforos en rojo, la sensación de
sab
de abrir la pu
abía

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