a Var
bien cuidada: un oasis de verde vibra
entro, lo suficientemente profundo para p
a de piedra, observa
o constante y palpitante del parabrisas co
jieron en el c
e la vuelta para
e dulce de su perfume anunció su l
quí, ¿verdad? -
anque, examinando su
Una muñeca de porcelana en
espo
z goteando falsa preocupación-. No se ha separado
rvando a un pez nadar
o, volviéndose para mirarme-. Por
ré en
sta vez -dije-. Pa
a sonrisa afila
enna. Tú solo eres... la obl
léfono del
dijo, sosteniéndolo sobre el agua-.
le
un desliz; fue un acto deliber
s -
ua con un chapoteo y s
o! ¡Mi
ojos brilland
al borde de má
cinada por l
nzar el teléfono, y luego
la
chillido que podrí
No sé nada
gaba a la cintura, agitando los
te! -
as puertas del patio como un demoni
ta de la profu
que ella claramen
os, y la lógic
o su traje a medida, y
e, empapado, su rostro
ua? -exigió, apartando el
un sonido del
-sollozó, señalándome
entada en la b
te se giró brusc
ojos no era sol
-gruñó, su voz b
mueca de dolor cuando m
El agua tiene un m
irosa!
emente en el césped
de violencia, emp
ió-. Intentaste dañar a
la t
esc
us dedos clavándose en
lo que se si
emp
er
ire abandonando mis pulmones i
tado golpeando contra el b
ó en mi torso c
a me cubrió
superficie, pero mi pesada bata de
el cálido goteo de sangr
rficie, jadean
borde, mirándome co
das se movieron
-ordenó-. Que ap
al borde, mi vi
arme la
ándola, y se la llevó hac
ngrando en un estanque
as temblaba incontrolablemente, el últi

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