Vista d
e con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Me arrastró dentro de la casa y m
en razón -escupió. Luego cerró
lloré. Me senté en el bo
zo agudo y falso de Valentina. El
. Me atacó con la mi
celosa, nen
lismo se estaba disparando mientras mi cuerpo quemaba los úlra finalmente se abrió, estaba débil, per
o. La casa est
mida, pero me detuve al pas
aba una bata de seda, mi bata de seda. P
delicada cadena de plata con una pi
Piedra de Lun
na joya; estaba infundido con la bendición de la D
telo -
o vio que era yo, se relajó y sonrió con
Dijo que es un amuleto de protección para el bebé
-dije, acercándome. El aire a mi al
como una niña-. Ahora es mío. Santiago di
ra por torpeza o intenciona
asq
nes de plata se romp
la edad y la magia, se hizo añicos en tres pedazos. El
mpo se
ado de mi madre. Sentí como si
ganta. No un grito humano, sin
. Acorté la distancia y abof
Z
sorprenderla. Ella retrocedió tambaleándose, a
iago!
estado esperando esto. Vio a Valentina sostenie
é pasó. No mir
con pu
es a tocar
tó la
nunca golpea a su Luna. Es el tabú supremo.
tiago no l
lanceó por el aire y
R
Mi cabeza se estrelló contra la madera.
silencio. Un silencio
, con el pelo cub
a última cadena que contenía a
hizo llorar. Me
nte. Mi cabello se
aciló-. Yo... no quise golpearte
la sangre del labio partid
lo mi
aso atrás. Valentina dejó
ya no e
radiantes, aterradores. La marca del L
pesado, cargado de ozono y estáti
e. Mi voz sonaba diferente, superpuest
deó Santiago, el miedo finalm
ue trajiste sobr
directamente al Vínculo Mental, pero no al vínculo de la manada. Hablé
, ordené

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