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N
jugaba con sus joyas, ya que le agradaba cómo los diamantes emitían diminutos destellos de arcoíris. Todavía le costaba trabajo conceptuar lo lejos que estaba de su versión de 18 años, a la que los hombres solo miraban para
os eventos que la encaminaron a este momento. Resolvió que todo fue culpa de su guapo jefe, el hombre inalcanzable, su amor platónico, con el que ahora esta
pena todo l
que era la mujer más hermosa del mundo. Pero a pesar de eso, el único hombre del trabajo con el que hablaba era con s
que ver con mi antiguo trabajo, que me tocaba atravesar la ciudad en esos buses largos, de extremo a extr
ra adelgazar; es más, deberías venirte a pie desde la casa e incluso cargarme en tus espaldas. -Jon siempre se le burlaba, es su mane
r la vista. -Angie interrumpió su diálogo para suspirar. -Es que de seguro que su cara fue tallada por los mismos áng
sos trajes de dos mil dólares, en ese carro último modelo en que llega, aparte de que se rumorea que este edificio de seis pisos es d
etrante, su porte, es completamente hermoso. Lástima que me toque conformarme con admirarlo de lejos y de imaginarlo en la privacidad de mi cuarto.
a. -Jon apretó los labio
os documentos, los enrolló, prepará
ejo fluir una risotada, que fue apagada por e
bello para presentárselo a mis amigas, todo por culpa del mal gusto de mi madre. -Ella me
ablando de tus amigas, ojalá fueras como Paola, tu amiga; solamente le faltan las alas para converti
elación: -Jon, si supieras cómo huele de feo, por eso e
a oliéndola a toda hora, cada segundo de mi vida, noc
ndose las manos en la cintura, apretando las manos y alzando las cejas-, si no me hubiera tocado gastarme mis ahorros en la moto para que
e belleza y para adelgazar, que compras a crédito y que mejor deberías demandar por no darte los
viene mi novio. -El semblante de Angie cambió
do con la raya en el medio y que se le descolgaba hasta las orejas y se le movía al caminar. También tenía el fino rostro decorado con una barba poblada en forma de candado
abe». Se le sale una risa tonta al tiempo que, según ella, le hace ojitos, o sea, lo mir
era el proceso de venta con los clientes. -Angie le contesta viéndole
reas, venía, era a buscarte; sé que tú eres Angie Pérez, fuiste la mejor de este mes y del pasado, he esc
i nombre se escuchaba sublime con su hermosa voz y perfecta dicción que mostraba su c
reguntó por qué supuso qu
, señora Pérez, se me ocurrió darles un premio a los trabaja
dirle un baño en un jacuzzi donde nuestros labios terminen cansad
ero. -Ella no sabe cómo logra hablar y desinhibirse un poco; supone que se debe a la bebida que le dieron las amigas para "empezar
ú quieres un ascenso, ¿cierto? -el CEO le propone riendo y tocándole las manos al
den experiencia, ¿y cómo la voy a tener si me gradué el año pasado? -Los nervios le hacen fluir las
ntes de irte. -Entrecierra un ojo a manera de coqueteo, lo que provoca que ella sienta que se derrite y le parece ver que le salen destellos como si tuviera el sol detrás. Incluso le parece oír una armonía melodiosa de liras,
y cara de Barbie, que tiene dos preciosos ojos verde esmeralda a través de los cuales observa a Angie de arriba hacia abajo mientras lleva al CEO cogiéndolo del b

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