e vista
on olor a pan
ó casi normal. Entonces oí la risa de Clara subir d
irme. Que disfrutaran de su
ia. Después de todo, ahora era
evos, tostadas y tocino: la clase de gesto que pretendí
s de que pudiera alcanzarlo. El plato
ara! ¡Papá lo preparó
ó a acercarse, a
no se trata a la gent
Sus ojos, clavados en
reció en
Discúlpat
s pies hasta mí, si
ón -m
é sus di
contra la pared. Saqué una rama delgada del jarrón má
ó a l
. -Clara avanzó un paso
ro golpe-. ¿Con qué derecho interfieres cua
y se clavó las u
ño... No ha hecho
virtiéndose en errores graves -repliqué-. Si no lo
hizo
rcó y me suj
as
a al suelo. Marcus se refugió detrás de Clara, sollozando co
y le dio unas palmaditas e
espetarás. Si no eres capaz de aprenderlo, adoptaré a un niño m
o. Incluso Marcus dejó de llor
-La voz de Et
pté adoptar a un niño que no comparte mi sangre, también puedo adoptar a o
elante, todos sombríos como una tormen
del desayun
el camino hasta el coche c
denó Ethan-. He d
ví des
ías al
sin aliento, con
odemos revisar el contrato
a la o
emos la re
la puerta del coche
é pl
ver u
jo retrovisor, Ethan seguía en la entrada, con
anuncio y más. Ventanales de suelo a techo, t
necesitab
adas, y yo nunca había comprado allí. Era demasiado caro
tes salas de exposición, me sentía co
, decorando mentalmente mi nuevo espacio. Moderno, pero cá
nces cua
a la sala. La etiqueta decía: «Colec
fec
ono cuando una voz cort
pero me l
os brazos cruzados, mirándome como si fuera algo desagra
con marcas que reconocía
perfectas y un maquillaje impecable. Tod
pregunté co
iencia-. Lo vi primero, así qu
pad
las compras f
rillantes se
idea de q
ebe
ascendió p
Crane, alfa de la manada Riverside. Y
ca, pero no jugaba ni de lejos en l
me volvía hacia el sofá-
y dos hombres corpulentos, vestidos con trajes
está acosando.
ensé el cuerpo, prepa
ría eso e
, refinada y dotada de una autoridad ca
zas, impecablemente entallado, entró con paso fir
décadas ejerciendo el poder y ja
etrocedieron al instante.
lbuceó-. No sabía
evid
ión puesta en mí. Se detuvo e inclinó la ca
. Es un honor c
posición qued
a manada Luna Creciente. Su t
sa salió ahogada-. ¿Smith
hacia ella. No había cali
a la hija y única heredera de mi jefe. ¿Le g
de pálida a
no dijo... No t
n con una voz capaz de cortar cristal-, sobre todo cuando ha
cia mí, despojada de
ísimo. Si lo hu
o. Por desgracia, la decencia más elemental n
sión se
uedo hacer algo
. Hacer enemigos en aquel mome
na disculpa.
rácticamente huyó, con sus
la vendedora qu
o al ático de la Torre Meridiano. -Hice
ví a mirar
da en
o de arrepentimiento-. Pero era necesario. Con Aria Smith no
ó la
perando, señorita
dón
na Creciente. -Esbozó una
segundos. Vincent e
en mis manos. Ir a Luna Creciente era inevitable y
i hogar, al menos debería
e llegar, llegarí
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