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Me traicionaste pero te haré pagar libro # 2

Me traicionaste pero te haré pagar libro # 2

4.8
45 Capítulo
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Sinopsis: Allecra pudo escapar de quién pensaba era su mayor enemigo, ya en brazos de Gabriel descubre que las cosas no marchan como ella esperaba. Isabella se opone a la locura que está cometiendo su hermana y le pide que recapacite, ella la ignora y sigue con el que ella piensa es el camino correcto. Dante Enojado, herido y con ganas de vengarse empieza la búsqueda y cacería contra Allecra y los que la ayudaron, él se dice a si mismo que todo es por sus hijos y que no quiere más a la víbora de curvas generosas y cabello rojo intenso que tiene ahora, pero no contaba con tener aún emociones por ella en él cuando la vuelve a ver en New York. Pero sus enemigos los quieren separados y sufriendo, cada vez están más cerca de ella y amenazan con lastimar a sus hijos también. ¿Podrá Dante perdonar a su esposa y unir sus caminos otra vez? ¿O el odio y el resentimiento es más fuerte? Acompáñalos en este última aventura y lee bajo tu propia responsabilidad, la Autora no se hace cargo de corazones rotos, odio a sus protagonistas o pasiones desenfrenadas. Nota: Este Libro contiene lenguaje que puede resultar vulgar y ofensivo para algunos, tiene escenas de sexo forzado y de sexo consensuado, violencia física, asesinatos y algunas situaciones que pueden resultar de muy mal gusto para el lector, proceda con precaución. Si buscas una historia color rosa, dónde los personajes tiene fácil su felices para siempre y viven felices reproduciéndose como conejos, da media vuelta está novela no es para ti.

Capítulo 1 Allecra

Allecra

Una vez que logramos escapar con éxito de la mansión, nos dirigimos a otra de las casas de seguridad que tienen los hermanos Riina aquí en New York, por ahora no podemos viajar más lejos tenemos que esperar hasta mañana o por lo menos confiar que al lugar que vayamos a ir sea más seguro que el anterior, también debemos juntarnos con Bellarosa para ver que noticias tiene del nuevo negocio que estaban planeando los hermanos para poder tener más aliados.

Niccoló logró quedarse dormido otra vez en mis brazos, Gianna está despierta aún ella está jugando con el cabello de Isabella, mi hermana luce muy preocupada pero no dice nada aún, Gabriel cada pocos minutos maldice y pasa sus manos por su cabello con exasperación imagino que debe ser por la casa que perdió y porque Dante junto a sus hombres tuvieron la audacia de atacarnos aun sabiendo que los niños estaban en casa.

El solo pensar en él despierta enojo y dolor en mí como en el pasado cuando me escapé de sus garras, paso mi mano por mi cabello en un intento de mantener la calma y no perder el control o enloquecer por lo que acaba de pasar.

Una pregunta detrás de otra me vienen a la mente, ¿Él estuvo ahí? ¿Estaba con su amante y esperaban ver nuestros cadáveres? ¿Acaso odia a los niños también?

¡Detente!, no ganas nada con llenar tu mente con estas preguntas de las cuales no tendrás respuesta alguna, solo lograrás que te torturen más.

Beso la cabeza de mi bebé y cierro los ojos deseando que esto sea un mal sueño, con lo tan bien que estuve viviendo por mi cuenta todo este tiempo.

—¡Te dije que pasaría esto hermana, pero nunca me escuchas!, ¿Por qué no hablas con él?, Son sus hijos también, no puedes alejarlos sin explicación alguna de él—ahora no necesito estos reproches, ella debe entender que todo lo que hice fue para salvar mi vida y la de ella también, si me mataban a mí que sería de ella quizás hasta la hubieran casado apenas hubiera tenido los 18, no me quiero ni imaginar los planes que hubieran tenido ese par de locas amantes de Dante.

Estoy por responder cuando escucho a Gabriel que se adelanta— ¡Isabella no es momento para reproches, apoya a tú hermana y no la abrumes más!, deja de portarte como una mocosa—le dice con una voz firme, estoy tan agradecida de que él haya intervenido, porque no tengo cabeza para nada, por ahora sigo pensando que todo es un mal sueño, me niego a creer que él me encontró y que vino por mí, pero no de la mejor manera.

—No le estoy reprochando nada, solo le señalo lo obvio Cuñado o debo seguir llamándote Gabriel—Isabella está más rebelde cada día, ya no es la dulce niña de antes, pienso que es parte de ser adolescente, antes de que vayan a discutir intervengo, me aclaro la garganta y le hablo muy seria.

— ¡Hermana detente!, no es momento para estar discutiendo o señalando lo obvio como dices tú, ¿Va bene?—eso parece calmarla por ahora, pero mañana tendré una charla sería con ella.

Esta vez pudimos escapar, la próxima vez dudo que la suerte esté de nuestro lado otra vez.

¡Maldito Dante!, tengo que hacerlo pagar no solo por lo que me hizo antes cuando pensé que habíamos logrado tener algo por el bien de los niños, sino también por el ataque que hizo pudiendo lastimar a los bebés.

Eso es algo más que debo añadir a la lista de las cosas que no le perdonaré nunca.

Dante

¡Maldita arpía astuta y mentirosa!

Se escapó en mis narices, veo los cuerpos que pertenecen a los hombres del cabrón de Gabriel a medida que voy entrando a la casa en donde estaba viviendo ella con mis niños, saber eso me produce más rabia de la que sentía cuando vine a buscarla.

Lo único que me interesa de esa adultera son mis hijos, desde que se los llevo este dolor y vacío no me deja en paz, siento que me consume lentamente, mis días sin ellos han sido un completo infierno, siento que estoy muerto en vida y que haga lo que haga nada lo llena ni calma ese dolor.

Sigo caminando hasta que Emilio mi hombre fiel y de confianza me hace señas que lo siga, sin perder tiempo lo hago, subimos unas pocas escaleras y me hace un gesto de que ingrese a la habitación que está frente a mí, me detengo en la entrada un momento por lo que ven mis ojos, mi corazón se detiene en este lugar era donde dormían mis niños, no puedo evitar agarrar fuerte el marco de la puerta hasta que mis dedos se tornan completamente blancos.

Hay juguetes regados por todo el suelo, unas cuantas prendas de ropa de los niños, libros infantiles, sus cajoneras y las cunas donde dormían, suelto el agarre que tenía en el marco de la entrada dando unos pasos al interior de la habitación, ¡Los tuve tan cerca y no pude llegar a ellos!, mi visión se torna algo borrosa producto de la rabia incontrolable que siento, pestañeo unas cuantas veces evitando así que las lágrimas caigan y no ponerme en ridículo frente a mis hombres.

Miro hacia otro lado para ver unos portarretratos colgados con uno que otro collage con fotos de ellos, su maldita madre, el amante de ella e Isabella, todos ellos jugando a la familia feliz con mis hijos, nunca pensé que mis hijos despertarán todos estos sentimientos que llegué a creer que jamás tendría, ya que nunca tuve una familia ni nada que se le parezca, me los arrebataron cuando era un niño inocente que a veces pienso que es un sueño y que ellos nunca existieron que todo es producto de mi imaginación, crecer en esta vida de mafia es solo para los más fuertes, los débiles solo estorban y mueren más rápido.

¡Así me paga después de todo lo que hice por ella!, la ayude a escapar con su hermana de la familia de locos que tenían, dejé de lado a mis chicas por ser fiel a ella y a su cuerpo, la acompañe a los controles de nuestros bebés siempre, la protegí de ese maldito de Billy Kray, maté al idiota de su hermano cuando quiso lastimarla y a mis bebés que estaban en su vientre, quisiera poder poner mis manos en su cuello y apretar hasta que el último aliento abandone su cuerpo, quizás eso me dé algo de paz y pueda seguir con mi vida como era antes de que ella llegara y la estropee por completo, quizás haciendo que ella pague con su vida todo vuelva a la normalidad, pero el tonto aquí fui yo, ella siempre quiso a sus amantes, siempre me rechazó, nunca me correspondió en todo el tiempo que estuvimos juntos.

Salgo de esa habitación antes de que pierda más la poca cordura que tengo y les ordenó a mis hombres quemarlo todo, avanzo unos pasos más adelante donde está Emilio de pie, me detengo junto a él para ver bien que es lo que hay dentro de esa habitación, lo que veo hace que está rabia vuelva a hervir dentro de mí con más fuerza, ese es el cuarto de esa Jezabel—¡Saca todo lo que creas que es importante y pueda darnos pistas sobre que hacen ahora o a dónde quizás huyeron!, Confío en ti Emilio—me giro para salir de esta maldita casa, sin soportar estar un minuto más dentro de ella.

— ¿Qué hacemos con el resto de cosas jefe?—me pregunta con cautela e incomodidad.

— ¡Quémalo todo y a todos los que pertenezcan a esta horrenda casa!, estén vivos o muertos—un plan se va formando en mi cabeza, no puedo esperar a ponerlo en marcha.

No descansaré hasta matarlos a ambos o mejor aún hasta tenerla de rodillas a ella implorando que la deje vivir un poco más, tengo que seguir buscando a Vanna, estoy seguro que muy pronto le haré una visita a Alessandra y el sótano en donde se encuentra atada.

Sintiendo que mi ánimo mejora un poco me subo a mi auto, dejo que me lleven a la casa o el hotel en donde voy a estar ahora aquí en New York aún no he decidido por cuál de las dos opciones decidirme, tal vez quedarme un tiempo aquí y mover algunos hilos será bueno.

¡Ellos nunca sabrán que los golpeó, cuando quieran reaccionar será muy tarde!

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