a: "Lo siento mucho, Lottie, pero tengo que cancelar nuestros plane
ablemos pronto", re
sí una claridad fría y dura. No iba simplemente a desapar
repara el acuerdo de divorcio. No había necesidad de negociación, pues no exigía p
oto y poco conocido, ubicado del otro lado d
ido, y metódicamente la purgué de mi existencia. Amontoné ropa, libros y fotos en la gr
lante y carismática, que no era más que una mentira. Luego, vacié la botella de whisky sobre el fuego, avivand
stéril, impersonal, como si fuera la de un hotel. Todo lo
as perdidas de Aiden, además de una cadena de m
¿dónde
a mis ll
ara la
TTI
mi esposo chirriando en el camino de entrada. Unos momentos
o agitadamente. Cuando me vio, bajó ligeramente l
io se transformó en ira y me preguntó: "¿Por qué no contestaste mis llamadas?
ctuación enfermiza y retorcida. Ante su acto,
acia atrás. El movimiento fue sutil, casi imperceptible. Él se
encio", dije, en un tono p
stello de confusión apareció en sus pupilas, pues n
piand
imenea. "Me deshice de algun
umor. Sonrió con condescendencia, en un intento por tranquilizarme, pero l
ercándoseme de nuevo. Luego, sacó una caja de terc
. Era hermosa, y sabía, sin necesidad de mirar el broc
arme por perderte", comentó,
glaría algo? ¿Pensaba que una joya podría ata
s?", solté, antes de pode
, respondió él, con una expresión sombría. Luego, avanzó hacia la cama, se de
, lo que alguna vez fue mi propósit
rada distante, pues ya se había pe
lular vibró en la mesita de noche. Había llegado un mensaje, pero no er
a revisado su celular, pues siempre me había parecido un
a foto mía. Después, adiviné su contraseña al primer intento:
acto que tenía registrado simplemente como "H". El corazón comen
an todos los días. Además, ella le enviaba fotos de s
la rodilla. Entre l
uándo volverá s
e bajó la fiebre. Yo
que me decía a mí, le hacía las mismas promesas, y hasta la tranquilizaba de la misma for
sación, hasta llegar a su
otra vez se está enfermando. Estoy
e estaré con ustedes pronto, y me enc
o ese mensaje hacía una hora. Lo había hecho, mientras me l
ra un guion que seguía para interpretar un papel frente a la p
quemado, antes de devolverlo a la mesita de noche.
Temblaba, pero no tenía que ver con la temperatura de la habitación; la frialdad
rrada en su cintura. Se deslizó en la cama detrás de mí y sentí su cuerpo cálido
que su cálido aliento se i
e mis músculos gritaba en señal de prote
, sin ocultar su confu
ardiendo. Tienes fiebre". Adoptando un tono de preocupa
n ese momento, su celular, el que yo había revisado, co
es de poner una expresión ser
lado de la línea, se tensó y res
, me dijo: "Lottie, lo siento mucho. Hay una emergencia
ay medicina en el gabinete del baño. Tómatela. Y si te
d, y me quede quieta, mientras la
evamente con el celular apretado contra su oreja
iendo en fiebre, para irse con su amante y su hijo. En ese momento,