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Historia

Capítulo 3

Palabras:1056    |    Actualizado en: 04/01/2026

téril del antiséptico y el

alegrando la h

mejórate pronto" en el

rítmico del monitor cardíaco, cont

n pesado yeso, elevada en un cabestrillo.

llamada, mis dedos

ente un momento después. Parecí

? -pregunté, mi voz ras

esviaron, evi

al final del pasillo -dijo, alisando las sábanas inneces

oc

o, pero la ahogué cuando la agonía

os rotos. Ell

ban co

gésicos -dije

nueva dosis -dijo disculpándose. -E

sto que l

transformó de un dolor sordo a una cosa

la pesada pu

a el

Da

la pequeña habitación del hospital se sintiera claustrof

erada -dijo sin preámb

, incapaz de proc

inuó, caminando hasta los pies

surré, la injusticia ard

ierna elevada, su ex

sabella es delicada. Sus riñones

n recipiente de plástico para llevar sobre la

mariscos que le gusta a Isabella. No quiso los camar

ndensación

aro

os -dije, mi mirada volvie

o, una línea apareci

ue te encantan. Me dijo que solo estás

creciendo en mi pecho. -Se me cie

io personal. Sus manos agarraron la barandilla de m

después de que arruinaste su noche. Te lo come

e del ajo y los mariscos llenó el

e -o

s, exigentes y completamen

hombre que

n mon

olo gastaría la energía que no tenía, hic

un bo

se deslizaba como una

ento, satisfecho de que su

do la chaqueta de su t

a vuelta

ue la puerta se ce

n mi pierna, salté en un p

dedos en l

etamente vacío, hasta que tuve arcadas se

tamente mientras me agarra

en la cara, jadean

lir. Me estab

en el pasillo y logré desplomarme en

al patio d

ra burbujeaba en el centro, el agua

bata de hospital abierta por la espalda,

ren quién

se levantó

a una lujosa bata de seda, luciendo

mí con aire

sí? -musitó, pasando sus dedos ma

ue lo salvó -dije en voz

expresión fría y afilada

sé -

rca, su perfu

de las velas de vainilla que le encendis

e entrecortó. El

, su voz como seda venenosa. -No quiere una s

puertas de cris

í, sus ojos brill

erías tener má

paso

se aba

e em

herido y me jaló

La silla de ruedas se

do yeso me arrastró hacia abajo, anclándome al

lla g

n chillido agudo y e

¡Dante!

s en el agua poco pr

dose como si se estuviera aho

hospital se ab

l patio, su rostro u

en el

la agitándos

o preg

nte lo que e

y celosa atacando a

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