sta de Sofí
luz, y yo era el adorno no deseado de pie en la esqu
sidiendo cerca de l
e el enorme diamante en su dedo cap
anillo
dinero manchado de san
la manga
do de donde el sicario me había a
ado con el dolor de la pulsera de
a cosa
porosas, ensartadas en u
o en la casa
en la muñeca a Dante c
arte*, le
que se fue, antes de q
Siete. Hast
unca m
io a I
tación, vi la mirada de
cara. Estaba obsesi
se entr
ró algo
puso r
a caminar
brió para ellos
su esmoquin. Un depre
áscara de víctima que
su voz temblando lo suficient
on la otra mano,
mía
nte -mintió. -La que de
era tan fác
u lengua co
ante cayeron
rame -
me
ano y me agar
e era de
ió la
s resaltaban cont
reguntó Dante. Su voz
m
stello de re
a besado estas yemas de l
-susurré. -T
a! -chilló
eunida, las lágrimas brotando
oyas. ¡Ahora intenta robar los r
ullos co
rmana
nesta
te se endureció
atela
-d
desafié una orden direc
uccionado de
areció a nu
staba morad
a, Sofía. No avergü
repetí. -
no me dej
rso de su ma
su p
ectamente en
golpe me lev
ando hac
ontra la torr
o se hiz
e cristal explotar
uelo con
clavaron en mis brazos
i vestido, escociend
llí, at
ino caro, formando un charco
a través de una
staba de p
na copa de
mó sobre
nra -e
or mis ojos, ard
tando de acla
a D
staba m
as manos de Isabella
n vidrio? -pregu
ero arruinó la fiesta
o hacia
mires
ncima de m
arrancó la puls
tico se
on por el suelo, rodando
uedaban en el hilo y se
aya quitado esto
os restos de
gra
o
tamente

GOOGLE PLAY