sta de Sofí
iba finalmente s
ardines para el gran final, sus ojos vueltos
taba en
ajo de ellos, en el
óxido viejo y a cloro
el centro del piso d
e junto a la pesad
se arremangaba metódicamente las mangas, dejand
aburete de madera en la esquina
oscándose alrededor de sus palabras. -Por robo.
de ro
a una tubería de agua fría que corría
do. El caro vestido negro había sido co
correa de cue
rás de él, asomándo
us ojos brillantes co
-dijo, su voz aguda y exigente. -
una pausa
ordenó, su voz plana. -Est
e -hizo un puchero,
vuelta -ordenó.
do de protege
unto de desolla
detrá
rog
llo
a la condensación de la tu
n
ra mi piel con un ch
en mis hombros, c
o
r
en un
co. Pr
profe
e no lo estaba haciendo por ir
o emp
o, ya no podía distingui
ontinuo de fuego a
costados. Oí el suave *goteo-gote
asta saborear el co
ría la sa
Pensé en el boleto a Madrid
despegando, los
s que parecían al
nta y
cue
se d
n dificultad
aer la
uelo con un ruid
diéndose la ceniza de los pantalones. -Déjala
llo de su cinturón
de inm
as no me
erza al su
diando desde mi columna ha
de pie sobre mí
te momento, creí ver v
ano flotando como si f
llamó desde la entrad
? ¡Los fuegos artifici
mano al
o, su voz despro
ta y se alejó
ta de metal se
ctivó con un clic
la en la
nue
cho tiempo, tembland
o que la oscuri
no lo
único que no pudieron quitarme a
a la esquina donde se guardab
o que los guardias de mi padre mant
e costura en la c
ertí el vodka sobre mi
entonces. Un sonido crudo y animal q
uja con dedos
a alcan
sí lo q
ra, con manos temblorosas y un corazón qu
vibró en m
lla iluminando la
o de Is
una
bajo la explosión d
estaba
mío*, decía e
la pa
ntí c
tí tri
entí
n ese piso de concreto, arrastrad
é la
el te
lo frío, la aguja toda
ba esperan
erando mi

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