sta de Sofí
ontra el agua, romp
estuviera hecha de cristal hilado, prot
amente, sus dedos araña
oz resonando en las paredes de p
s frías, mi respiración entrecortad
do debajo de mí. El dolor irradiaba por mi muslo, ca
tarme, mis br
e se
bre que conocía. Era una másca
, las palabras aterriza
do contra las manchas negra
eco de su cuello para ocultar sus ojos secos. -¡Dijo que me
pa. Dejó a Isabella suavemente en un banco de piedra,
ió su atenci
l agua goteando de
a un v
jo. Su voz era terriblemente tranquila, un contraste mortal con
susurré, mi vo
uvo en
é di
iego ahora -dije con voz ronca, mirándolo a
, mi padre irrumpió en el pati
el Patrón, su presencia abs
ritó Dante, sin aparta
pidió mi versión. N
dos zancadas y me di
eza hacia atrás. Un sabor metálico
rándome como si fuera algo qu
enó Dante a los sicarios, s
ieron de par en
al. El lugar donde guardaban los c
erando el dolor en mi pierna. -Hace
dome la espalda. -Quizás una noche con lo
me agarraron
a levantarme.
tra el concreto, haciendo vibr
gutural, pero nadie esc
al elevador
allá del sótano, a la
tante. El escozor químico del
ada puerta de acero de la m
xidable revestían las paredes, brillan
glacial. Una t
se estrelló contra la superficie dura, envi
hiciste -se burló
ron la puer
o clic con un so
d me tragó
ta. Pesada
os de inmediato, pasando por mi piel y
mis rodillas al pecho, tratando des
zaron a castañete
rza y traté de imagina
el crepitar y el c
forma en que me había acostado a su lado para deten
había susurrado enton
dido, abrazándolo con fuer
a dado
a dado
ía encerrado en
un cuchillo serrado retor
termia se instalaba,
sprenderse de
resonando en
habían muerto en la mesa de operaciones antes que yo.
mori
aba era el que hab

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