Elena V
scaso, quitándome la humedad de los p
la con la facilidad de un soldado, sus músculos movién
solo el crujido de la grava bajo nuestras botas
ostalgia
fue el Jefe que rompía promesas. Fue el chico que
suelta. Mi tob
olentamente mientras la
len
uipo y se abalanzó, su cuerpo golpeando la tierra para amortig
on fuerza. Aterri
o y gutural que vibró
áneamente en mi cabello, buscando sangre.
taba roto. La sangre se filtraba a través de la mezclil
ntre dientes, sentá
oria entre nosotros flotaba pesada en el aire
mis l
dome la tierra de la ropa para
ver", dije. "Es
Hizo una mueca pero forzó una sonrisa. "Te
a. El viento azotab
as de fuego blanco rasgand
espaldas, mira
deseo, El
s. Miré las estr
a por él. No
ara quemarlo todo
spiración. Solía ser mi canción
saco de dormir a m
ba sobre el horizonte, pintando las
staba en el
a voz. Feb
aba el famoso "Mirador del Obispado". Una valla de tela metálic
Sostenía su teléfono
riunfante. "Te lo dije,
de latón oxidado. Dami
go. Se sintió como si hu
metálica y estridente. "¡Recuerdo! ¡
o. Desesperado. "Lo hicimos. Nada pu
a montaña para di
pe en la rodilla para cu
ella. Necesitaba demostrar su devoci
la chaperona de su viaje po
vía sonriendo a la pan
nrisa
me, Sof", mur
recía culpable. Como un niño atrapado
dijo. "Estab
ncontrar el candado", di
s así. El viaje era para nosotros. El can
bajar
pacar la tienda. Mi rodilla es
a tú mis
la e
montañ
mi tobillo torcido, pero no me detuve. El dolor físi
pie del sendero.
un mensaj
y en
mi te
No quería escucharlo decir que me amaba mi
a cuatro ho
estaba. Asumió que
ma y lo escuché s
Había asegur
de que acababa de

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